Importante: lazos y ritos Enero 7, 2008
Posted by Marta in Letras con nombre propio.10 comments
“ (…) - ¿Qué significa domesticar?
- Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa “crear lazos” (…) Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas (…) Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo (…) Mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera como música (…) Si quieres un amigo, ¡domestícame!
- ¿Qué hay que hacer? -dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí (…) Te miraré de reojo y no diré nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al día siguiente volvió el principito.
- Hubiese sido mejor haber venido a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
- ¿Qué es un rito? -dijo el principito.
- Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas. (…) ”.
( De “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry )
LAZOS. Recordar que los buenos son los que atan con firmeza y dulzura: no los que aprietan ni los que ahogan. No extrañarse: los lazos dejan marca siempre. En ocasiones, una cicatriz fea o dolorosa pero otras, la huella imborrable más bella que existe. Lo consiguen las personas cuando entran en la vida de uno para quedarse. Las hay que sólo pasan y no se amarran pero las que se instalan… qué haríamos sin ellas. Son una enorme y hermosa lazada.
Los lazos dan miedo. No sé muy bien por qué y sin embargo, lo he sentido. A otros, pánico. No tener miedo aunque en realidad, quizá lo entienda: asusta lo mucho que se puede llegar a querer. Cuando uno se nota expuesto y comprueba el torbellino de efectos que alguien puede provocar bien adentro. Cuando uno se ve capaz de hacer grandes cosas por otros sin pensar en sí mismo ni por un segundo. Es grande y emocionante.
RITOS. No olvidar cuidarlos, me apunto muchas veces. Hacen que los lazos aguanten su nudo cuando la vida nos zarandea. Pero se suelen obviar ¿verdad? O les restamos valor: un poco de pereza, una pizca de dejadez y un resquicio de egoísmo. Y en realidad, no cuesta tanto respetarlos. Qué se yo. Un beso de buenas noches, te espero donde siempre, la caña de los viernes, la llamada mañanera tantas ganas de verte… El vino bueno en las fiestas, la celebración de las noticias alegres, repetir aquí estoy si me necesitas, el tirón de orejas en el cumpleaños…
Y el secreto que el zorro regaló al principito: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos. Es verdaderamente importante. Como los lazos y los ritos.
Acordarse de todo. Me lo apunto otra vez.

