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Sur Enero 12, 2008

Posted by Marta in Bilbao.
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Y hubo dos días de viento sur. Uno claro, de cielo azul y sol brillante. El siguiente, oscuro, de nubes espesas y luz tenue.

El primero, la gente salió a la calle sin abrigo; como si de pronto hubieran cambiado el decorado lluvioso que nos encharcaba hasta entonces por otro más templado. El segundo despuntó como si alguien hubiera pintado el cielo a brochazos caóticos, con demasiada pintura. Sí.

El viento sur no es como el norte gélido que casi corta, casi hiere. El sur acaricia, parece que abrazara por sorpresa y con mimo. Y si uno extiende las palmas de las manos, siente que lo toca porque es espeso y cálido.

Dicen que cuando sopla el sur, nos trastornamos. Y puede ser que no les falte razón. Porque quién no correría alocado si amaneciera un día de primavera en mitad del otoño; quién podría resistirse a un atardecer de verano en una puesta de sol de invierno.

Puppy se ríe más los días de sur. Se ríe de nuestro pelo revuelto. De los turistas desconcertados por el inusitado cambio de tiempo. De las faldas insensatas que amenazan con levantarse más allá de lo decente. De los despistados que pierden papeles que se marchan volando. Del andar despreocupado de la chica enamorada. Del descaro del muchacho irlandés de la guitarra.

Y de la claridad meridiana del aire, que se torna más transparente si cabe, porque así el color de sus pensamientos luce rabiosamente.   

A Puppy le gusta el sur. Es así de coqueto.

  

Puppy