Verídico Enero 23, 2008
Posted by Marta in La toga como disfraz.12 comments
Me encargaron un recado. “Vete a este juzgado a consultar tales datos”. Y al acercarme al mostrador, mis pies chocaron con algo que había en el suelo. Al primer vistazo, no me pareció más que una caja de folios.
Miré y volví a mirar.
El agente judicial me sorprendió frotándome los ojos. “¿Qué necesitas?”. Casi había olvidado lo que buscaba. Un poco azorada y titubeante, le pedí un par de asuntos.
En cuanto se dio la vuelta y fue a por ellos, saqué el teléfono móvil y fingí que escribía un mensaje.
Néstor, ¿también ocurren cosas así en los juzgados manchegos?
Para los malpensados de mente retorcida: NO, NO ME SUBÍ.


