Elegancia Julio 1, 2008
Posted by Marta in Letras con nombre propio.trackback
Cuenta que cuentan de aquel profesor de Arte que, en los tiempos en que aún se permitía fumar en las aulas universitarias, pedía a sus alumnos fumadores al comenzar la clase, para que ocuparan las últimas filas: “Cachimbas, caliqueños y demás picadura fina, sitúense en la suma cavea”.
Y cuenta que cuentan que la mayoría de ellos no sólo no entendían nada sino que se afanaban en tomar apuntes, no fuera a resultar aquello de vital importancia para el examen.
Cachimbas, caliqueños y demás picadura fina. La suma cavea.
Me pareció tan rabiosamente elegante, tan sumamente hermoso, que las palabras se quedaron repiqueteando en mis sienes. Alegres. Descaradas.
[ Gracias, maestro ]


Es que suena muy bien.
No entendían nada y éso que no eran en los tiempos de LOE…(uhm, serían entonces de LOGSE, te digo más o de LOCE…Vaya, que seguro no eran de Villar Palasí)
jua jua jua… yo tampoco habría entendido nada!!!! ¿seré poco elegante?
Pillo todo menos lo de “caliqueños”. Y ahora se han quedado esas diez letras alborotadas dando vueltas a mi cabeza. Ni el DRAE me saca de la duda…
Yo me hubiese fumado el encerado.
Jajaja, elegancia cruel. Un profe pedía ue a la revisión de examen se fuese lloradito de casa. Y otro, tras seis estornudos de febrero pamplonés se puso serio y expulsó de clase al séptimo estornudolari. Carjada, el pobre colorado, y el profe, con toda su flema (británica, no nos confundamos) siguió con la Restauración o aquello.
Será todo lo elegante que quieras, pero un poco redicho sí que era. A mi me dice eso y me acuerdo de su padre, por si acaso (mira que llego a ser primario a veces, joé).
otra otra!!!