Carrocería Julio 28, 2008
Posted by Marta in Saco sin fondo.21 comments
Llueve tanto que la ciudad parece haberse convertido en un océano; las aceras, en pantalanes flotantes y los coches, en barcos: barcos grandes, barcos pequeños; botes, ferrys y trasatlánticos, surcando la carretera.
Tres ejecutivos caminan con sus paraguas tapando la calle mientras discuten a gritos, sin escucharse, cualquier cosa sobre la caída de la bolsa y alguna auditoría controvertida en una empresa importante.
A la chica morena que va con prisa le chorrea el pelo y, aunque lo intenta, no consigue pasarles. Menos aún cuando la acera se estrecha porque un gran deportivo, burlando una señal de prohibido, aparca a sus anchas.
Según lo sobrepasan, uno de los hombres, señala hacia atrás:
- ¿Habéis visto qué pedazo de carrocería?
Y, al volverse, los otros dos se topan con la chica que, por fin, se cuela entre ellos y se aleja rápidamente, escondiendo su cara encendida de rojo tras la cortina de flequillo empapado.
- Joé, macho, cómo te pasas
Y el primero se queda balbuceando torpemente -no… pero si yo… me refería…- en el preciso instante en que un camión levanta una ola de agua enorme que le cala hasta su impecable corbata.

