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Vacaciones Julio 30, 2008

Posted by Marta in La vida misma.
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A veces ocurre que necesitamos vacaciones. Vacaciones del trabajo, de la rutina; de lo que pesa y encorva la espalda, antes erguida; de lo que vela una mirada que era clara y apaga la sonrisa amplia de otro tiempo. Vacaciones de lo urgente -de lo importante, nunca-.
  

Vacaciones del ruido, del reloj, de bombillas fluorescentes, de ascensores y teléfonos. Vacaciones de lo oficial, de las formas, de las prisas y de los torbellinos. Del metro, de los atascos, de fotocopias y de archivos comprimidos.

 

 

A veces ocurre que necesitamos vacaciones. Vacaciones de uno mismo. De los propios agobios, de las propias preocupaciones, de los asuntos propios… Vacaciones de lo propio, de lo que tediosamente estrecha las miras. El propio ombligo: ¿hay, acaso, algo más aburrido, anodino y fastidioso que el propio ombligo?

 

Nota.- Tomar vacaciones de lo que se pueda: bajar la persiana, echar el cerrojo, dar dos vueltas de llave y la llave, al mar. En cambio, de lo que se debe, tomar vacaciones y no volver atrás. Del ombligo, por ejemplo. Sin ir más lejos.