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Cosas que aprendí Septiembre 18, 2009

Posted by Marta in Huidas, escapadas y otras cobardías.
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En ese viaje vimos tantos campos de girasoles… Campos tupidos, tapizados de amarillo intenso, brillante bajo el sol de final de agosto. Y le expliqué algunas de las cosas que aprendí hace poco, en otro viaje. Cosas sobre girasoles. Sobre pivotes centrales y otros sistemas de riego, sobre campos de trigo y cebada. Y también sobre cizaña y avena invasora.
 
 
Mientras le contaba de los girasoles, mi cabeza voló al lugar donde escuché por primera vez todas aquellas descripciones minuciosas y entusiasmadas de quien habla de lo que le sabe y le gusta. En mis botas de monte aún quedan, enredados entre los cordones -porque no quiero desprenderme de ellos-, algunos restos de las espigas de los campos en los que nos colamos. Yo con cierto temor a que apareciera el dueño y nos abroncara por pisarle parte de su futura cosecha. Él, tranquilo, hablando con pasión de lo que para mí no era más que una extensión de tierra plantada, seca, al borde de la siega.
 
  
- ¿Ves el trigo? -se agachó e hizo un gesto para que me agachara yo también- Fíjate, mira al ras. ¿Te das cuenta de que hay como una pelusa blanca que sobresale entre las espigas? Eso es avena. Si entre el trigo crece avena, ésta chupa del suelo lo que el trigo necesita para crecer. De manera que el trigo, para defenderse, toma todo lo que puede de la tierra con mucha rapidez. Pero entonces, después, la espiga es más pequeña y grana menos. Y claro, la cosecha es peor.
 
  
Seguí viajando por la memoria -no tan lejana, pensé, aunque me lo pareciera-. También vimos girasoles aquel día, todas esas cabezas amarillas mirando al sol sin pestañear.
 


FPC-TE
 
 
Pero en algunos campos:


 
- Echa un vistazo a aquellos. ¿A qué tienen mala pinta? Es por un hongo que les provoca rigidez e impide que crezcan. Se quedan así: pequeños, tiesos, raquíticos, no siguen al sol y apenas tienen pipas
 
 
Le dije:
 
 
- Es entonces cuando los agricultores siegan el campo de cosecha inservible, pican la planta y la utilizan para forraje
 
 
Me miró entre sorprendido y extrañado. Ahí sí le pude igualar el nivel y le conté. Le conté que cerca de la casa de los abuelos había campos de girasoles y que, de chicos, al caer las tardes de final de verano, íbamos a robar unas cabezas para sacarles las pipas y tostarlas al horno. Pero, en ocasiones, nos encontrábamos con alguna de esas plantaciones “enfermas”. Por supuesto, desconocíamos el “mildium” pero sabíamos que allí no estaba el botín que queríamos y que, Lino y Marina, los dueños de todo aquello, darían aquel fin a esa plantación.


Volví al lugar donde estaba sin haberme movido. Vimos tantos campos de girasoles en ese viaje… Y entre todos ellos, me pareció que dos se daban la espalda, evitándose, y tornaban la vista hacia el suelo, como deseando que sus raíces fueran los pies que necesitaban para huir de allí, uno del otro.

 

Comentarios»

1. Leyre - Septiembre 18, 2009

Y cosas que aprendemos. Un abrazo bilbutxi. Grande graaande.

2. AnaCó - Septiembre 18, 2009

¡Qué bonito Castri!

3. maktub - Septiembre 18, 2009

wau! me ha encantado! me gusta mucho la sencillez al escribir, hace que las cosas más pequeñas parezcan maravillosas! además este me ha gustado especialmente pq revela secretos de la naturaleza y eso me encantaa!!=D

4. Miguel - Septiembre 18, 2009

Golpea ahí dentro.

5. Futblo - Septiembre 18, 2009

Reincorporandome poco a poco… ya sabes.

Bueno, pues dos cosas sobre girasoles.

Una, me encantan, especialmente en el mes de junio cuando su color y su brillo es impresionante, y dan tantas ganas de fotografiarlos.

Dos, Hay muchos campos de girasoles, que se dejan secar, que dan lo mismo, que simplemente se plantan para conseguir subvenciones de la UE.

El mundo global es totalmente absurdo.

Un beso

PD: Me ha venido a la mente una sensación casi olvidada. Cierra los ojos y recuerda. Estas mascando chicle…. Te dan unas pipas, y de repente, el chicle tiene grumos y bultos. jajaja. No me hagas ni caso.

Otro beso, y muchas gracias por estar.

6. Nodisparenalpianista - Septiembre 18, 2009

Los girasoles tímidos

7. Dulcinea - Septiembre 18, 2009

Muy bien contado. Las pipas, buenísimas.

8. Macca - Septiembre 19, 2009

Bueno, en “ese” girasol no había pipas. Pero no importa, que se den la espalda: la próxima vez… será. Paciencia. “Forza”!

(¡Qué bien que regreses a la blogosfera!)

9. J. - Septiembre 20, 2009

Espléndido, sí.

10. nestor - Septiembre 21, 2009

Los veranos de mi infancia pasaron entre campos de girasoles… Creo que por eso, algunas veces padezco el mismo mal que cuentas.
Un placer leerte, tibu.

11. maria - Septiembre 25, 2009

mmm…. esos ultimos girasoles me dejan preocupada…

12. online-maris - Octubre 4, 2009

Gracias intiresnuyu iformatsiyu