About la que escribe
Soy… viento norte, mar Cantábrico, alma de Bilbao. Poca altura, menos peso y algo de sentido común. Una constante batalla entre el ser y el deber ser. Radical y categórica. Sincera.
Soy responsable. Francamente sencible, asquerosamente racional, tremendamente nerviosa y curiosamente serena cuando los demás tienden a perder los papeles. Desconfiada, un poco orgullosa, susceptible, pelín arisca y, a veces, rencorosa aunque deteste tener que reconocer todo esto. Moderadamente rebelde. Ordenada, metódica y sistemática aunque esconda otro yo atropellado, caótico y disperso.
Estoy… enamorada de mi tierra, del mar y de la montaña. Loca por mi familia y mis amigos. Deseando la paz, aquí y en el mundo entero. En contradicción permanente entre la cabeza y el corazón. Hasta el gorro de tardar una hora en encontrar sitio para aparcar.
Estoy acostumbrada a mi rutina. Buscando mi lugar en el mundo (aunque lo esconden bien). Siempre indecisa. Harta de las injusticias.
Me gusta… el olor de la hierba recién cortada y el de la tierra cuando llueve. Bilbao. Estar descalza. Las tormentas de verano. La música y los Beatles. Lo claro y lo transparente. Las rapaces en vuelo a mis pies en la cima de una montaña. Meter la cara en la nieve. Muchos museos. Mafalda. El deporte. Los coches. Observar en silencio. Leer. El cine. Una orquesta. Mi guitarra o cualquier otra. Caminar. El gato Silvestre. Conducir y remar.
Me gustan los amaneceres y las puestas de sol. Los niños. Los sofás del salón que parecen retenernos hasta la madrugada conversando. Las copas que nos tomamos mientras. Las cañas por las tardes, rescatando los últimos momentos que le quedan al día antes de agotarse. Reír. Los tangos. Cocinar. Las patatas fritas. Montar a caballo. Viajar. Conocer y aprender. Escuchar.
Odio… la mentira y la traición, que siempre van de la mano. El aborto. La desconfianza (aunque la practique a menudo). Las malas noticias o leer el periódico (que vienen a ser sinónimos). El “shopping” compulsivo. La falta de personalidad. Los paraguas. El egoísmo. Que me subestimen y me comparen (yo soy yo, con mis virtudes y mis fallos).
Odio los malos olores. Los abusos de cualquier género. Los tópicos socialmente impuestos de obligado cumplimiento. La impuntualidad.Al cabrón de Piolín. La gente que grita. Los filetes de hígado y la macedonia. Los mosquitos trompeteros y las arañas. La política. Llorar. Los aviones. Los agobios. El ruido. Las masas de gente. Mis defectos, siempre tan atentos, que me acompañan a donde quiera que vaya.
Quisiera… ser mejor persona cada día. Hacer mi corazón mil veces más grande. Rezar más. Albergar menos prejuicios y más esperanza. Reír y llorar mucho más a menudo. Resultar verdaderamente útil para los demás. Poder dormir seguido. Retomar la fotografía y la equitación. Y la guitarra. Que se me cure el estómago y se me solucione el insominio.
Quisiera viajar a Argentina. Y a Italia. Y a otros muchos lugares. Que mis amigos fueran puntuales. Tener cerca a todos los que extraño. Tiempo a raudales para estar con quienes quiero. Dedicar millones de momentos a todo lo que me llena. En fin, acertar a “sacar de mí, mi mejor yo”.


