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Semana Santa 2007 abril 2, 2007

Posted by Marta in Bilbao.
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Ayer amaneció un día nublado y plomizo. El frío era intenso y se colaba entre la ropa con sutileza pero la lluvia, por primera vez en mucho tiempo, no hizo acto de presencia. Y así, como cada Domingo de Ramos, Jesús pudo pasear a lomos de un burro por las calles de Bilbao.

Ya ha empezado la Semana Santa. Los niños, repeinados y elegantes, agitaban las palmas al paso de Jesús, saliendo a su encuentro para acompañarle en la entrada triunfal en Jerusalén. Algunos brincaban y reían al son de clarines y cornetas; otros se quedaban mudos y formales al lado de sus padres y los más bebés, si no lloraban, reflejaban en sus ojos el susto provocado por el estruendo de los tambores.  Este año, como el pasado, tampoco podré estar entre las filas del Apóstol Santiago, en las que he vivido desde pequeña cada Pasión del Señor. Ayer, tuve que conformarme una vez más con ver a mis “chicos” desde la “barrera” y me tendré que conformar con eso durante toda esta Semana Santa. Créanme, me cuesta mucho.

De todas formas, trataré de aprovechar la circunstancia, igual que lo intenté el año pasado: aunque me resultó “raro” acudir a las procesiones entre los espectadores -siempre he participado “desde el otro lado”-,  acompañé día a día las escenas de la Pasión; comprobé cuánta gente se agrupaba en las calles para ver a los cofrades y a los pasos; disfruté escuchando las preguntas curiosas, incisivas y machaconas de los más pequeños que contemplaban absortos la escena.

Espero estar bien espabilada hasta el Domingo de Resurrección. Quiero tener la cabeza, el corazón y el alma entera en este momento importante. Me gustaría no perderlo de vista aunque, me temo, es algo que me ocurre muy a menudo y precisamente, con las cosas verdaderamente importantes.  Es gracioso: hasta hace un par de años, me sentía “100% activista” en estas fechas, vestida con el hábito gris, la cruz de Santiago y el inconfundible capirote azul marino pero hoy, me veo casi como un personaje pasivo, con mi “extraña” situación al borde de la acera, al paso de mis compañeros.

Craso error, pienso después: si todos tenemos un papel en el día a día y así vamos construyendo la historia del mundo y la nuestra propia, en estos acontecimientos también desempeñamos uno aunque sea desde un discreto lugar. Participando en los oficios. Recordando la Pasión a pie de calle. Rezando. Pidiendo perdón. Dando gracias.

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