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Sueño estallado contra el piso abril 25, 2007

Posted by Marta in La vida misma.
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Extraña montar a caballo. No lo dice pero es así. Aunque apenas nunca habla de ello, las pocas veces que surge en una conversación, con sólo media sonrisa se le ilumina la cara y un brillo especial, como de nostalgia, le inunda los ojos. 

A pesar del tiempo que ha pasado desde entonces, todavía echa de menos el ritual de aquellos sábados de madrugón en los que se ponía con esfuerzo los pantalones ajustados. Cogía los guantes y el casco y salía de casa, sin apenas desayunar, camino del club hípico. Llevaba las botas siempre impecables con la fusta metida en una de sus cañas.

A esas horas la calle estaba desierta. Caminaba silbando y disfrutaba de esa soledad tempranera, muy fría y húmeda, tan típica de esta tierra. Se sentía importante vestida de esa guisa, tan peculiar, tan elegante.La vuelta a casa, en cambio, le resultaba menos grata: la ciudad estaba a mediodía muy espabilada, demasiado. Y su indumentaria llamaba poderosamente la atención, sobre todo al pasar por delante de los bares, repletos de gente tomando el aperitivo. 

Mientras fue alumna de las clases de tanda, los ejercicios eran tan repetitivos que, a las pocas series, se había aburrido: vueltas sin fin al picadero adoptando las más diversas, curiosas y absurdas posturas. Pero no le importaba: sólo esperaba que llegaran los últimos diez minutos, los de galope. Entonces sí daba igual cuáles fueran los ejercicios: no podía evitar, aunque lo intentara, que se le escapara la risa, una risa sonora y llena.  Cuando empezó a entrenar con los mayores, la situación le parecía incomparable; se sentía a otro nivel, empezando por el de los caballos: aquéllos a los que no se podía subir sin ayuda. Andrés tenía que poner su mano a modo de estribo y empujar con fuerza para que lograra alcanzar aquella grupa altísima. Las vistas desde allá arriba cambiaban radicalmente. Cuenta, divertida, que por más que lo intentaba, no lograba recordar alguno de sus nombres puesto la mayoría eran larguísimos, eternos y casi siempre, en francés.  Puede sonar a metáfora gastada pero montar uno de esos caballos era como cabalgar a lomos del viento, sin apenas notar el impacto sucesivo de los cascos contra el suelo. Las jornadas eran agotadoras por la exigencia, el grado de concentración, el esfuerzo… pero no olvida la sensación de ir adherida a la silla, con una cadencia tranquila y segura. Y cuando llegaba el momento del salto, la tensión era máxima pero dos segundos en el aire, se convertían en eternidad e instante a la vez. 

El último día, Segoviano estaba nervioso. Nunca se caracterizó por obedecer a su jinete, ni siquiera a Andrés, pero aquella mañana resultaba casi imposible de controlar. Poco antes de terminar el entrenamiento, había logrado agotarle a fuerza de galopar en pequeños círculos y le pareció preparado para saltar. Enfilaron el circuito, encararon el primer reparo y ella cedió las riendas, levantándose. En ese instante, el caballo rehusó con un movimiento imposible hacia un costado y voló proyectada entre sus orejas. Cayó al suelo y Segoviano le pasó por encima. Sintió un dolor agudo en la espalda y en el cuello pero sobre todo, en el orgullo. Andrés le ayudó a incorporarse y a montar de nuevo y aún pudo mantenerse sobre la grupa un rato más.

Esa mañana, al levantarse, apenas le separaban dos semanas de la federación oficial y de su primera competición. Al mediodía, una lesión cervical y el final de un sueño. 

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Comentarios»

1. AnaCó - abril 25, 2007

“A buenas horas, mangas verdes. ” Me podrías decir con razó. Por fin paro a comentar. ¡Enhorabuena, clavo ardiendo! Veo que aquí la cosa está animada. (Cuidado, ¡eh! que esto engancha y puede mandar al traste oposición y tesis;) Me he quedado chafada con el final. Nunca he tenido ilusión por concursar, lo mío eran grupas menos esbeltas, un campo verde infinito y galopar desde el primer minuto, durante la mañana entera. La vida en tierra salvaje tiene sus ventajas;)

2. Marta - abril 25, 2007

En realidad, lo único que espero es que ni oposición ni tesis terminen mandándonos al traste a nosotras y que nuestros sueños no acaben rompiéndose contra un papel o un tribunal… ;) Bienvenida, monito…

3. Vázquez - abril 26, 2007

Qué triste encuentro esta noche la bloggesfera…

((Serán cosas mías, así que ni caso))

4. Mariam - abril 28, 2007

Di mejor que lo extrañaS, que aún lo echaS de menos, que VOLASTE entre sus orejas y que, al caer SENTISTE un dolor agudo… Y como ahora ya no importa lo que “estalló contra el piso” sino lo que puedes recuperar, te animo a que vuelvas a intentarlo [aunque ya no sea compitiendo]. No hacen falta razones pero te doy dos ¿vale? Todo lo que sabes disfrutar con ello y lo mucho que vales y lo buena que eres en esto ¿o ya lo has olvidado?

5. Vázquez - abril 28, 2007

Sí, Marta, escucha a Mariam:
“Nunca es tarde si la dicha es buena”. “Más vale tarde que nunca”.

6. Jesu - mayo 1, 2007

Ánimo, Marta, mucho ánimo. Todos sabemos que lo conseguirás, y por ello confíamos en ti. Y sabemos que lo conseguirás porque tú no nos vas a defraudar, y tampoco te vas a defraudar a ti misma. Fuerza y honor. ;)

Por cierto, mucha suerte y más ánimos para tu tesis y las oposiciones, de parte de un compañero estudioso. :P Seguro que las sacas brillantemente. ;)

7. Marta - mayo 2, 2007

Gracias por los ánimos, Jesu. La verdad es que la oposición está “peleona” últimamente y el Ministerio aún se resiste a convocar el 1er examen pero ahí seguimos, en la brecha, que es lo importante: el aguante. Gracias ;)

8. Jesu - mayo 2, 2007

Aaah, la burocracia…Suele pasar. :lol:


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