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Para siempre mayo 2, 2007

Posted by Marta in Letras con nombre propio.
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Les prometo que cada vez me convenzo más de que el matrimonio es un milagro continuo. Sobre todo por lo diferentes que somos el hombre y la mujer; naturalezas que, pareciendo a veces tan inconciliables, son en realidad absolutamente complementarias. Y eso que no lo vivo en carne propia; sólo me limito a observar desde fuera… Creo que es por eso que me pone tan contenta fijarme en las familias que se quieren con locura a pesar de las dificultades del día a día o de los dramas que a veces toca vivir y también en las bodas, con más razón las de mis amigos que, poco a poco, van pasando por el altar y me permiten estar acompañándoles en esos momentos de alegría inmensa. 

Hace poco descubrí -ni siquiera recuerdo cómo- un poema de Amalia Bautista que me enamoró y hoy lo cuelgo aquí para Maru y Juan que se casan el sábado en Pedreña y para los mejores tíos del planeta, Alejandro e Isabel, que ese mismo día celebran su 23 aniversario. ¡¡ENHORABUENA A LOS CUATRO!! 

“Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja

del cuento fue feliz hasta la muerte.

Que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera

se le ocurrió engañarla. Y no te olvides

de que, a pesar del tiempo y los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor:

es la historia más bella que conozco”. 

Les aseguro que se avecina un fin de semana de antología, en un lugar precioso y con una compañía inmejorable porque, con motivo de esa boda, nos reuniremos de nuevo los amigos de la facultad. Ni se imaginan cómo les extraño y la emoción del reencuentro de tanto loco disperso.

 Estos planes son fenomenales ¿verdad? Permiten recuperar grandes momentos pasados -las tardes con Txanklo y MAL, Pardinas y Manuel-Ángel, sucesos inexplicables con la pata de una mesa en un examen oral, fiestas, clases con Arechederra, prácticas absurdas con Larumbe, parciales y finales, cafeterías…- y de paso, vivir otros nuevos, todos juntos otra vez -aunque he de reconocer que esto también hace que me sienta un poco… “vieja”-. 

Les dejo avisados: si el lunes leen en los diarios que se ha secado la bahía de Santander, que a mí no me miren; les adelanto que yo no habré sido…

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Comentarios»

1. Enrique Monasterio - mayo 2, 2007

Hay miles de matrimonios felices, que hacen realidad ese poema. Yo conozco centenares. Lo curioso es que a veces parece que se avergüenzan de quererse, de ser fieles, de tener hijos y de amarlos (que es mucho más que desearlos).
Habría que decir a estas familias, que pierdan el miedo, que salgan de una vez de ese armario en el que nunca deberían haber entrado.

2. Jesu - mayo 2, 2007

Es cierto lo que apunta el amigo Enrique. Hay parejas que parece que no quieren demostrarse su amor. Al igual que hay parejas que, en cuanto se comprometen de verdad con el matrimonio, pierden por completo ese cariño y ese respeto que durante años de noviazgo (e incluso amistad anterior) tuvieron el uno por el otro. Y héte aquí que hay matrimonios que se rompen a los pocos meses.

Por desgracia, a lo largo de mi vida he contemplado con tremenda pena cómo algunas (demasiadas) parejas y matrimonios -algunos en mi familia- han visto deshechas sus ilusiones y han renunciado a su felicidad, por haberse rendido a los problemas, o bien porque ellos mismos no han sabido aceptar lo que supone el verdadero amor: dar sin esperar nada a cambio.

Pero bueno, también me queda el consuelo de saber que hay parejas que, habiendo sido novios desde que eran unos renacuajos, aún siguen amándose como el primer día. Héte aquí el caso de los padres de mi novia, que están juntos desde los 14 años y aún siguen conservando la frescura de cuando comenzaron con su relación. Espero que mi novia y yo tomemos ejemplo de ellos. Así seguro que seremos muy felices.

Por cierto, se me olvidaba. A mí también me encantan las bodas (sobre todo por eso de comer como un desesperado… :lol:), y también el reencuentro con los antiguos amigos, conocidos, compañeros, ya sea en una boda o en cualquier otro tipo de celebración. Es bonito, y te lo pasas muy bien. :)

¡Ah! No me espero de tí lo de la desecación de la Bahía de Santander, pero si veo que en el periódico vienen sucesos relacionados, ya no sabré qué pensar. :lol:

Saludos, y a disfrutar!!! :D

3. Jesu - mayo 2, 2007

Otro taco… :roll:

4. Vázquez - mayo 2, 2007

Marta, no me dirás que este Jesu no tiene gracia, ni ná. Casi me rompo de risa con su comentario (antes, con tòs los demás que te ha dejào), y me olvido de que quería comentar que cuando uno se casa debería sentirse convencido de que es para toda la vida (como en el poema de Amalia Bautista), pero lo que pase luego… Dios dirá, y de todo hay en la viña del señor, no?

Que disfrutes de la boda; de la comida, que me consta que por ahí arriba os lo sabéis montar de lujo (sí, Jesu seguro que comen de put***** madre); de la fiesta; de los amigos; y… “De la desecación de la Bahía de Santander”. JAJAJAJA

Pd.- Estaremos pendientes de la prensa local y nacional, ; )

5. Marta - mayo 3, 2007

Efectivamente, como bien dice D. Enrique, hay que perder el miedo. Es importante mostrar al mundo, sin complejos estúpidos, las cosas buenas -hay tantas-, ésas que de verdad ayudan a mover el mundo en la mejor dirección y el amor de un matrimonio o de una familia son dos claros ejemplos. ¿Por qué avergonzarse de algo tan maravilloso?

Evidentemente Vázquez, cada persona, cada pareja o cada matrimonio es un caso concreto y pueden darse circunstancias verdaderamente dramáticas que no les permitan seguir adelante pero yo soy de las personas que creen firmemente en el “para siempre”.
Me parece que el problema actual está en que no se toma en serio: hay personas que se quedan en el bello sonido de esas palabras y ahí entra lo que dice Jesu: después llega el día a día, la convivencia, el roce… y entonces, se bajan los brazos. Se rinden o caen en la cuenta de que no han sabido aceptar el dar sin esperar nada a cambio.
Estamos en la época de la inmediatez, de lo que apetece ahora, del dejarse llevar por la sensación del momento, del “siente y no pienses”… de manera que nadie se para a valorar el sentimiento reposado, sereno y sincero, la necesidad de comprender qué es en realidad el matrimonio, como amor incondicional, como lucha diaria… Porque ¿qué es el amor sino un acto de voluntad continuo y permanente, no de querer, sino de querer querer a otra persona? O a otras porque, aunque sea un amor diferente, esa voluntad también es necesaria para con los padres, los hermanos, los amigos…
Pero gracias a Dios, como apunta Jesu, hay personas que se quieren muchísimo durante toda la vida y son un ejemplo a seguir, un claro ejemplo de que “para siempre” no sólo es posible sino que es una realidad cotidiana para mucha gente. Eso empuja ¿no? Y contagia un espíritu “peleón” y una gran alegría.

6. Bukowski - mayo 3, 2007

El poema de Amalia lo debo haber leído 700 veces, pero me sigue cautivando cada vez como la primera.

Por cierto, qué tochos de comentarios escribe la gente, así es imposible leer nada :P.

7. Isildil - mayo 3, 2007

Marta (y Jesu, y don Enrique, y Buk si quiere leer): creo que no es tan malo eso de la inmediatez, de vivir el momento, a la hora de amar.

A veces pensar en el «para siempre» encierra el peligro de creer que es algo o bien imposible o bien tan asequible como el beso del príncipe azul en un cuento de hadas. Me explico: yo no soy capaz de saber si querré siempre, siempre, siempre a una persona. No conozco lo que seré más adelante o el tú extraño en que se convertirá la persona a la que ahora quiero. La gente cambia, las circunstancias cambian… y así el «para siempre» se me antoja un reto utópico, inalcanzable… para descabellados e irresponsables. Y, así, locos o incluso estúpidos creeré a los que deciden pasar -¡qué osadía!- por el altar.

También puedo pensar, por el contrario, que el «para siempre» es algo superbonito, idealdelamuerte. Un cuento maravilloso que algún día viviré… Y claro, vas, te casas, y… ¡ay, mamá!, ¿quién es ese tío que está sentado en MI sofá? y sustos peores.

Así no se aguanta ni dos días. Para siempre… ¿Y por qué no pensamos en el día a día? Hoy, te quiero. Y mañana: hoy, te quiero. Y así sucesivamente hasta completar todos los “hoy-s” que configuran un “para siempre”.

Con todo esto no quiero ponerme en contra, ni mucho menos, de las bodas. Admiro profundamente a cualquiera que ose pronunciar el «para siempre». Yo misma lo hice hace… ¡mañana, UN AÑO! Pero, mi forma de ver ese para siempre es distinto. Es amar CADA INSTANTE para siempre, sí. Para siempre.

8. Bukowski - mayo 3, 2007

El axioma de la convivencia, y del verdadero amor (más allá de romanticismos cutres de salón y siete meses), se lo escuché a la mujer de un amigo, que le decía a su mirado tras un largo suspiro-queja amoroso: “hay que ver lo mucho que te quiero, pero lo poquito que te soporto”.

9. Marta - mayo 3, 2007

La mujer de tu amigo es muy inteligente: condensó realidad y sabiduría en un puñado de palabras. Me la apunto.

10. Jesu - mayo 3, 2007

Hombre, Isildil. Comprendo tu forma de ver el amor, e incluso la acepto. Yo pienso, por mi parte, que el amor consiste en una mezcla de todo: un poco de día a día, pero también un poco de para siempre. Me explico.

Evidentemente, lo que tú dices es una verdad como un puño. Uno tiene que vivir el día a día, y alimentar cada momento con un poquito más de amor. En eso consiste la convivencia COTIDIANA: en estar a cada momento ahí, al lado de la persona a la que quieres.

Pero basándome en esta última frase, voy a argumentar mi defensa del “para siempre”. Para mí, el “para siempre” significa, como dice Marta, querer querer a otra persona. No sólo amarla, sino poner empeño en que cada día la quieras más y más que el anterior. Y también significa estar al lado de una persona en todo momento, en las buenas y en las malas.

Cuando yo inicio una relación en serio, la inicio con la ilusión de dar todo mi empeño por sacarla adelante. Está claro que no pienso desde el primer día en estar toda mi vida con esa persona (al igual que un equipo recién ascendido no piensa al principio de una temporada el ganar la Liga), sino que, más bien, en lo que pienso es en darle mi cariño a esa persona cada día, y en la satisfacción y alegría que eso me produce (sumar los puntos cada jornada).

Al final, con el tiempo, las miras se van cambiando, y ampliando, y al final, tarde o temprano, ambos acaban declarándose que estarán juntos por siempre, dándoselo todo el uno al otro día tras día, pero para siempre (resultado de conseguir los 3 puntos cada jornada = Liga).

Creo que ese es el sentido de una relación: el tener la ilusión de estar siempre con una persona, pase lo que pase, en las buenas y en las malas. Porque ese es el sentido del amor: darlo todo sin condiciones. Si desde el principio de una relación, uno ya está pensando en que puede que esa historia se acabe algún día, entonces apaga y vámonos. Yo, personalmente, prefiero pensar que cuando venga un obstáculo, me enfrentaré a él, y cuando venga el tiempo de reir, reiré. Y así hasta el fin de nuestros días.

Si por desgracia, las cosas no salen bien y es preciso dejarlo, pues qué le vamos a hacer. Es triste, pero adelante, no hay más solución. Pero mientras tanto, vivo con la ilusión de cada día tener alguien en quien pensar y de que seguiré así por siempre, contra viento y marea.

Saludos!!

11. Jesu - mayo 3, 2007

Taco al canto!! :lol:

12. Bukowski - mayo 3, 2007

Yo es que nunca quiero a nadie.

13. Vázquez - mayo 4, 2007

Pibe, tú eres gilipollas al cuadrado.
…..
Mejor, mejor, esto que has dicho es una gilipollez al 100%.

14. Vázquez - mayo 4, 2007

PD.- Bukowski, me baso en tu epitafio blogero de “Para mi tumba”, eh!

15. Ángel - mayo 4, 2007

para siempre, para siempre, para siempre


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