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Agujetas mayo 14, 2007

Posted by Marta in La vida misma.
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Veamos, podría concretar con total exactitud el tiempo que llevo estudiando esta oposición de los demonios: 2 años, 5 meses y 26 días. Las horas no las cuento, que me parece “demasié” pero vienen a ser entre 8 y 10 por jornada. Algunas veces toca un día libre por semana pero otras no y, desde que empecé, sólo he tenido 6 señores días de vacaciones a los que puedo añadir un par de escapadas a Pirineos para subir a las alturas.  También es verdad que, por mi natural rebeldía e inconformismo, en alguna ocasión me ha dado el “cuarto de hora” y he mandado todo al carajo, dejando mis responsabilidades un poco aparcadas por un tímido “desmelene”.  

Pero en fin, a lo que voy: que estoy “encerrada” desde hace unos 30 meses y apenas he disfrutado de un puñado de días libres dispersos en el calendario; la mayoría que han ido pasando sin pena ni gloria, con honrosas excepciones, por supuesto y gracias a Dios. En los dos últimos fines de semana (largos, que han incluido viernes) he tenido una boda y una escapada brutal a Barcelona. 3+3=6 días sin pensar en libros ni en folios… Y claro, a la vuelta, va y se materializa ese perro temor que me perseguía: ¿seré capaz de volver a sentarme a pasar las horas estudiando después de haber recordado cómo despeina el vientecillo de la libertad  -que diría Sabina-? 

Sufrir agujetas es una experiencia común para todos; ya sabemos que estar desentrenado en cualquier especialidad trae ciertas complicaciones si decidimos retomarlas sin una preparación gradual. Pues bien, hoy es mi libertad la que tiene agujetas. Pobre… 

Efectivamente, me siento un poco más prisionera de mi silla, de las cuatro paredes de mi habitación; antes también me ocurría pero ahora me sorprendo, cada dos por tres, sonriéndome por alguna anécdota reciente y deseando repetir y repetir y repetir… También es verdad que me he resarcido por adelantado porque este verano pretende ser la recta final y por tanto, equivaldrá a un enclaustramiento pero elevado a la enésima potencia. 

Curioso fenómeno el de las agujetas… Hay mil ejemplos. Tales como que, cuando hace mucho que no subimos una montaña y nos plantamos en la cima de golpe y porrazo sin previo entrenamiento -además de terminar reventados y echando los higadillos- tendremos agujetas en las piernas durante toda la semana. Igual que si hace mucho que no jugamos paddle o tenis -en los brazos- o no montamos en bicicleta -en las piernas de nuevo y en el trasero, con perdón-, incluso si han pasado siglos desde que  no estudiamos -en los codos y en las neuronas-… 

Mi libertad hoy siente agujetas aunque lo peor de todo no es eso. Creo que mi corazón también. Pero ésa es otra historia…

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