jump to navigation

Holden y yo mayo 22, 2007

Posted by Marta in Letras con nombre propio.
trackback

Les confieso que no sé qué me pasa últimamente pero tengo el carácter totalmente incendiario. O quizá sí lo sepa y precisamente por eso, debería pararme un poco a pensar en ello con algo de calma y a matizarlo porque me faltan un puñado de razones para llegar al fondo del mosqueo. Es que ando demasiado destructiva. Corrosiva más bien. Sí, eso es, como el ácido sulfúrico… 

Es curioso. Cuando tengo estas temporadas de acidez brutal hago siempre las mismas cosas; es como si siguiera unos pasos de baile, una coreografía perfectamente estudiada y sin embargo, me salen espontáneamente. Me di cuenta de esto en una ocasión, hace tiempo, cuando alguien me detuvo en seco para que hiciera un escrupuloso reconocimiento de la situación. Entre esos “ritos” se encuentra echar mano rápidamente de “El guardián entre el centeno”; me ocurre siempre que no consigo explicarme el porqué de mi rebote con el planeta o al menos, no con toda la claridad que me gustaría. Es un libro que me conquistó al leerlo la primera vez y ahora, me lo sé de memoria de tanto repasarlo. Mi ejemplar -de bolsillo- tiene las hojas gastadas y las tapas dobladas y huele a viejo. Es gracioso porque tiene años pero no tantos… 

Este Salinger es un fenómeno. Hay veces que me encantaría estar de charleta con Holden; está como una cabra el tío pero creo que nos llevaríamos bien y pasaríamos un rato la mar de entretenido intercambiando puntos de vista y despedazando el mundo. Tiene algo de catártico eso de despedazar el mundo ¿no creen? Además, a los dos nos gusta beber whisky con soda y también compartimos la “borrachera psicológica” permanente. 

¿Saben? Es tremendo eso de querer tenerlo todo bajo control porque nunca se consigue y agota un chorro. Ya ven, se me piran las energías por la boca y luego, me desinflo para acometer las tareas que me tocan. En fin, que acá les transcribo unas pocas líneas… 

“(…) Yo creo que no podría ir a la guerra. No me importaría tanto si no consistiera en que te sacaran a un patio y te largaran un disparo por las buenas, lo que no aguanto es que haya que estar tanto tiempo en el ejército. Eso es lo que no me gusta. Mi hermano D.B. se pasó en el servicio 4 años  enteros. Estuvo en el desembarco de Normandía y todo pero creo que odiaba el ejército más que la guerra. Yo era un crío en aquel tiempo pero recuerdo que cuando venía a casa de permiso, se pasaba el día entero tumbado en la cama. Apenas salía de su cuarto. Cuando le mandaron a Europa no le hirieron ni tuvo que matar a nadie. Estaba de coger de un general que parecía un vaquero. No tenía que hacer más que pasearle todo el día en un coche blindado. Una vez le dijo a Allie que si le obligaran a matar a alguien no sabría a dónde disparar. Le dijo también que en el ejército aliado había tantos cabrones como en el nazi. Recuerdo que Allie le preguntó si no le venía bien ir a la guerra siendo escritor porque de eso podía sacar un montón de temas. D.B. le dijo que se fuera a buscar su guante de béisbol y le preguntó quién escribía mejores poemas bélicos, si Rupert Brook o Emily Dickinson. Allie dijo que Emily Dickinson. Yo entiendo bastante poco de todo eso porque no leo mucha poesía pero sé que me volvería loco de atar si tuviera que estar en el ejército con tipos como Ackley, Stradlater y Maurice, marchando con ellos todo el tiempo. Una vez pasé con los Boy Scouts una semana y no pude aguantarlo. Todo el tiempo te decían que tenías que mirar fijo al cogote del tío que llevabas delante. Les juro que si hay otra guerra, prefiero que me saquen a un patio y me pongan frente a un pelotón de ejecución. No protestaría nada. Lo que no comprendo en por qué D.B. me hizo leer “Adiós a las armas” si odiaba tanto la guerra. Decía que era una novela estupenda. Es la historia de un tal teniente Harry que todo el mundo considera un tío fenómeno. No entiendo cómo D.B. podía odiar la guerra y decir que ese libro era buenísimo al mismo tiempo. (…) Pero, como les decía, me alegro muchísimo de que se haya inventado la bomba atómica. Si hay otra guerra me sentaré justo encima de ella. Me presentaré voluntario, se lo juro (…)”.

Anuncios

Comentarios»

1. J. - mayo 22, 2007

Mírate nueve cuentos. Hoy es un buen día para el pez plátano… Más holdens

2. Marta - mayo 22, 2007

Muchas gracias, J. pero… ¡¡otro que me sé de memoria!! Aunque, en este caso, la edición no está tan destrozada porque mi padre acudió al rescate y me regaló una nueva el 29 de julio, según su costumbre anual.
Y sí, un día estupendo para el pez plátano. O para el hombre que ríe. O para Esmé…

3. Vázquez - mayo 22, 2007

Cambiando de atmósfera, escenarios, personajes y de autor, qué te parecería “Donde el corazón te lleve”. Es uno de los que yo no dejo de releer.

4. J. - mayo 22, 2007

Ah, Salingera. Hmmm. Lee a Harold Broodckley: Primer amor y otros pesares, de Anagrama.

5. Marta - mayo 22, 2007

-> Vázquez, si te digo la verdad, lo empecé en su día pero acabó abandonado porque me aburrió pero creo que lo retomaré algún día porque mucha gente habla bien de él; de todas formas, hay tantísimas cosas que me apetecen y tan poco tiempo… Te recomiendo “Tobías y el Ángel” -de Tamaro-. Brevísimo. Hermoso.

-> Muchas gracias, J. Aunque no debería -esos enormes tochos rojos de la oposición me tienen monopolizada-, creo que voy a pasearme disimuladamente por la Casa del Libro y me haré con él como quien no quiere la cosa. Me excusaré diciendo que me viene bien “diversificar” un poco y que ya he visto que es un libro pequeño… ¡¡jaja!!

6. Néstor - mayo 22, 2007

Lamento decir que Salinger me deprime; pero os recomiendo un libro increíble llamado “En las nubes” de Ian MacEwan… Es como Salinger, por cierto, pero en positivo.

7. Vázquez - mayo 23, 2007

Marta, gracias. Lo lei hace algunos años. Con “Donde el corazón…” a mí me pasó lo mismo la primera vez que lo lei (era mucho más joven que ahora…) Es obvio que los libros tienen un momento para cada lector, y, a veces, diversos momentos para un mismo lector. Es la magia de la literatura, no?

8. miguel - mayo 25, 2007

Me apunto las recomedaciones atinadas que se hacen por aquí. Desde Nueve cuentos hasta En las nubes. Ahora, si quieres una novela acojonante de McEwan, que veo citado, te recomiendo Expiación.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: