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No-crónica de un plan pendiente mayo 31, 2007

Posted by Marta in Bilbao.
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Joaquín le insiste a papá en que vayamos a Barakaldo a tomar pulpo a feira, que hay una tabernita fenomenal donde lo hacen estupendamente. ¿Recuerdan que el otro día les hablé del Palace? Pues algo así pero en Barakaldo. Y me preguntarán que cómo es eso del pulpo en Barakaldo y les explico que, desde tiempo ha, viven allí muchos gallegos por la emigración y uno se encuentra por la calle hasta tiendas que les surten de su pulpito y su lacón y de todo lo que les acerca un poco más a su tierra. Y nosotros, que tenemos un trocito de Galicia guardado bien adentro, queremos ir pero nunca nos arrancamos porque mi amatxu dice que de cuándo acá se va a Barakaldo a tomar pulpo y que menudas originalidades se nos ocurren. Claro, algo de culpa debe sentir cuando ella es la “responsable” de que yo no volviera a pisar tierras gallegas -pero eso igual se lo cuento otro día-.  

En fin, que ayer después de estudiar no tenía mucho plan así que papá me llevó de cañas y vinimos a encontrarnos con Félix en el Singular. Y como le pareció buenísma la idea del pulpo y el ribeiro, dijo que iremos el fin de semana, que éste no puede ser, el siguiente, pero en metro que así no hay que coger el coche a la vuelta. Y mi madre refunfuña cuando se entera del plan porque se siente incluida de oficio en la excursión y le tranquilizo “que no tienes que venir si no te apetece” pero sé que vendrá porque se arrepentiría de no haber estado si volvemos muertos de la risa contando esto y lo otro.  

Para quienes no lo conozcan, Barakaldo es la población vizcaina más grande después de Bilbao -están separadas por unos 8 kilómetros- y fue durante mucho tiempo un foco industrial importantísimo de la margen izquierda de la ría -la obrera e industrial- por la cercanía de las minas de hierro que posteriormente, dieron lugar a una potente industria siderometalúrgica (¿se acuerdan de los Altos Hornos de Vizcaya?). Con el tiempo, le ha pasado como ha Bilbao: que le han lavado la carita y ahora brilla como el sol. 

Tengo cariño a Barakaldo, por lo del pulpo pero sobre todo, porque mi amiga NE vivía allá hasta que se marchó a Portugal con las Hermanas Hospitalarias, a cuidar enfermos y claro, le extraño mucho. Y también me gusta porque justo antes de empezar la oposición, trabajé con una procurador y teníamos que ir casi a diario al juzgado y había un ambientazo. Nos solían tocar las vistas con el titular del número 2 de primera instancia, que era nuevo y muy lento y siempre se disculpaba diciendo que era día de internamientos. Les aseguro que si llega a tener semejante ritmo de internamientos, hoy no quedaría ni una sola persona en toda la ciudad. Tenía este perfil

 

1ra Instancia nº2, Barakaldo

(lo dibujé en mi Ley de Enjuiciamiento Civil durante una audiencia previa muy aburrida). 

Había una fauna la mar de peculiar, como en todos los juzgados. Me acuerdo de un agente bien entrado en los cincuenta que siempre llevaba pantalones de cuero y que además, apestaba. Y de un asunto feísimo por unas casas semi ruinosas a consecuencia de una obra: los vecinos de la comunidad habían ido de público al juicio y al oír el interrogatorio a los de la constructora, se pusieron como locos a insultarles y a armar gresca y el juez les tuvo que echar de la sala pero al principio se resistían y un poco más y hubiera tenido que llamar al ertzaiana para disolverlos… 

Y ya me he ido por las ramas, creo. 

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