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Algunas cosas -sólo algunas- mejor, antes junio 4, 2007

Posted by Marta in La vida misma.
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Hemos celebrado el 57 aniversario de mis abuelos. No me digan que no impresiona. ¡57! A mí me deja con la boca abierta pero me enorgullece y me llena de alegría. Y les miro y les vuelvo a mirar y ahí siguen, al pie del cañón: con sus achaques, cierto pero sin arrepentirse ni un segundo por nada. POR NADA. Es increíble. Repetirían juntos el mismo camino, hacia delante y hacia atrás, cuantas veces fuera necesario. Pasando por lo bueno y por lo malo, sin pensárselo dos veces. POR LO MALO. Por esa vida difícil que han tenido pero tan llena de éxitos. Éxitos por los que no se otorga un Nobel, de los que no se habla, de los que no salen en los periódicos pero que hacen plena una vida y que colman la de otros muchos. Ahora disfrutan de ese retiro tranquilo y feliz que les ha preparado la Providencia… ¡Qué bien se está en sus manos! Y qué pocas veces reparamos en ello…

  

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La abuela se ha operado de cataratas. Tenía ganas desde hace tiempo, sobre todo porque algunos conocidos andaban contándole lo maravilloso que es el después y las diferencias que notan con el antes. Finalmente se ha sacudido los temores y se ha animado a pasar por el quirófano que, total, sólo era media horita y ahora ve tan bien que no pasa ni una: que se ha dado cuenta de las arrugas que le han salido en los últimos años, que hay que ver las manchas que tiene el abuelo en la piel, que menuda grieta ha salido en el pasillo -les juro que lleva ahí unos “pocos” años-, que cuánto se me nota la marquita que me dejó la varicela en la punta de la nariz (y viene a fijarse justo en ESO, tenía que ser en ESO).  

Trasteábamos juntas en la cocina, preparando la comida para un regimiento y mientras, me contaba todo esto y yo le decía:

– Pues qué faena, abuela, operarte para ver únicamente cosas negativas 

Y me contestó:

– No, nena, no, que también me he fijado en algo positivo y muy bueno

Y ya me carcomía la curiosidad:

– ¿Qué era, abuela, qué?

– …

– ¿¡Qué!?

– Vaya, no lo recuerdo

Con sus achaques. Se lo había dicho ¿no?

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Comentarios»

1. J. - junio 4, 2007

Escribes bonito, Marta.

Gracias.

2. Marta - junio 4, 2007

Gracias a ti, J.

3. El Cerrajero - junio 4, 2007

Me ha encantado tu entrada.

Soy uno de esos –dicen que bicho raro, que pena, no saben lo que se pierden– que les encanta sentarse con los abuelos y, más que hablar, escuchar todo lo que me quieran contar.

4. Marta - junio 4, 2007

Así es, Cerrajero: escuchar a los abuelos, una gozada y además se aprenden y se comprenden tantas cosas…


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