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Mil perdones junio 19, 2007

Posted by Marta in La vida misma.
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Ayer me “abroncaron” un poquito -y con razón- por tener al blog descuidado y, lo que es peor, a los visitantes y sus comentarios. Y sí, es verdad, lo reconozco: estos últimos días les he hecho a todos muy poco caso. 

No consigo fijar la atención en nada concreto ni siquiera cinco minutos seguidos y mi cabeza se pone a echar humo como loca por menos de un pimiento. Y no es una excusa, que las detesto: sólo una explicación -lo mínimo ¿no?-.   

Francamente, me incomoda encontrarme el folio o la pantalla en blanco y no poder hacer otra cosa que mirarlos embobada. Me ocurre con más cosas. Con los libros. Leo dos páginas y a la tercera, he de volver atrás porque no recuerdo qué ha ocurrido antes. Con las películas. El otro día quise ver “Los pájaros” -por enésima vez- y mi neurona volaba como las gaviotas o los cuervos de Hitchcock, ora por Bahía Bodega, ora por cualquier otro lugar. Incluso con algunas conversaciones. 

Al hilo de todo esto venía pensando en que me pasma la frecuencia con la que, desde fuera, nos advierten de lo que nos está pasando dentro. Es curioso que tantas y tantas veces sean los demás quienes aprecian mejor que uno mismo los índices de que algo -lo que quiera que sea en cada momento- está fallando… 

Agradezco mucho esas advertencias aunque a veces me piquen -levemente-. Que el orgullo es muy susceptible, y que otro venga a enseñarme lo que yo solita debería haber visto primero… pues qué quieren que les cuente. Que, a veces, pica. 

Lo dicho, entonces: que mil perdones y a ponerle remedio. No les descuidaré más. Ni a ustedes ni al “clavo”.

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Comentarios»

1. Á.Matía, ofreciendo un apiserum - junio 19, 2007

No somos máquinas, somos humanos. Es normal que no siempre rindamos igual… En mí, lo que te pasa a tí ahora, es lo normal…jeje

2. ktulu - junio 19, 2007

a todos nos pasa lo mismo por estas fechas, es normal :P

3. Maria - junio 19, 2007

¿desatendidos? pero si hemos disfrutado de tus escritos todos los días no?… además estarás ocupadilla estos días!!… Mucho ánimo!!

4. Ricardo - junio 19, 2007

Maria dixit et ego tamen. Similiter dico te!

5. Maria - junio 19, 2007

estos abogaos… no hay quien los entienda! jejeje ;)

6. Ricardo - junio 19, 2007

seguramente los abogados no lo entiendan, pero si los latinistas…

7. Néstor - junio 19, 2007

Bradbury daba un consejo: escribe, escribe lo que sea, lo que se te ocurra; por la mañana, cuando te levantes, apunta lo que se te haya ocurrido.
Y si no se te ocurre nada -añado yo-, no escribas. Abre una entrada en blanco y ya la rellenaremos nosotros con los comentarios que se nos ocurran.

8. Marta - junio 19, 2007

No me lo pongas tan fácil, Néstor, que lo de la entrada en blanco es una solución sencilla que no cuesta esfuerzo y precisamente estos días, me tienta demasiado todo aquello que no lo requiera ¡¡jaja!!

Y vaya con el letrado latinista… Ricardo ¿¿Vas a jurar el cargo así el viernes?? Qué máquina con el latín… Sólo lo recuerdo un poquito cuando abro el D’Ors y casi ¡¡ni por ésas, jaja!!

Lo de la espesura mental (¿o espesor? ¿o “espesez”? no, la última seguro que no) debe ser cosa de las fechas y del calor veraniego casi-recién-estrenado. Se pasará gracias al “apiserum” de Álvaro, a un poquito de voluntad y a que se marchen estas semanitas…

9. J. - junio 19, 2007

Todo pasa. El viento sur también. Y el espesor.

Gracias por escribir.

10. Marta - junio 19, 2007

Sí, he escrito. Quizá sea porque, a ratos, “relativiso”. Pero con ayuda. Las gracias, a ti. =P

11. Isildil - junio 20, 2007

¿Quién te abroncó? Tía, estás loca. Con el examen ese al lao y sales, y escribes, y… y aguantas el calor y las olas en casa, y… ¡las picaduras! Qué bien que tengas quien te ayude a relativisar, porque eso no se encuentra tan fácilmente. Ayer hice, sin ir más lejos, dos tentativas; una me salió por la tangente y la otra… directa al grano, donde duele, que más me vale no ir buscando consuelos por ahí, que me esperan tiempos duros y que hoy imposible, nos veremos otro día. ¡Pues no vengas! dije yo. Ganas me dieron entonces de mandar todo a la… eso.

¡Y tú aguantando mil veces más! Sí, loca. Y bien que te admiro por ello.

Gracias por escribir.


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