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Zeppelin junio 20, 2007

Posted by Marta in Letras con nombre propio.
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Zeppelin siempre me ha parecido una palabra curiosa: de pequeña, me extrañaba que aquel enorme dirigible de las fotos y las películas de la II Guerra Mundial tuviera semejante nombre. Con el tiempo descubrí que, más pequeños, sobrevolaban las canchas de basket en los intermedios del partido. Y el verano que viajé a Lituania aprendí que un zeppelin también es un guiso típico de allá -pero no se lo recomiendo a nadie de manera que si van y lo piden, declino toda responsabilidad-. 

Hace no mucho, llegó otro “Zeppelin” a mis manos. Esta vez en forma de libro. Aparentemente pequeño, ligero, sencillo. Y lo es. Pero sus palabras construyen relatos que esconden grandeza cotidiana, recuerdos de niñez -o no tanto- envueltos en cariño y nostalgia, ecos del ayer que resuenan todavía como una bonita melodía.  

Una pequeña historia sobre “La infancia”. Una hermosa “Galería de personajes” retratados con trazos de pasado y tintes de hoy para los que aún viven. Domingos tranquilos pescando con papá, cazando mariposas y pensando en fútbol. Un joven repartidor de propaganda en Chinchón.

Trae su lectura el sonido de las risas en una borrachera a los diecinueve y la memoria del barrio y de ese lugar de siempre que, ignorado por el tiempo, fue refugio en tantas ocasiones y al que se desea regresar a menudo.

De cubierta rugosa y tacto agradable, delgadito y de color rosa fuerte, su lomo estrecho reclama mi atención desde la estantería: José Manuel Martín Peña acaba de publicar “Zeppelín” (Pre-textos). 

El otro día le daba la enhorabuena y le contaba que, tan breve, se me escapó enseguida de las manos pero que quizá precisamente por eso, tiene el especial encanto que concilia lo fugaz con aquello a lo que se puede volver siempre. Al fin y al cabo, una de las cosas que hacen maravillosos a los libros es que siempre están, no caducan, no se marchitan. También le dije que tenía ganas de escribir algo sobre “Zeppelin” pero añadí que no me atrevo. Llevo intentándolo semanas: parece que hoy -puede ser cualquier día- por fin me arranco. 

Mis felicitaciones al autor, mago de las palabras, que logra que la serenidad y sencillez de cada una de ellas irradie la luz tenue que cala hondo en el lector y le hace sentir tranquilo.

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