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A Madrid junio 27, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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No me gustan los aviones. Quiero decir, eso de subirme a un avión y volar por los aires. En cambio, sí que disfruto viéndolos aterrizar y despegar: en Pamplona, solía ir a mirarlos detrás de las vallas del aeropuerto, pasaban justo por encima de la cabeza y el ruido era terrible. 

La primera vez que volé fui a Roma y era pequeña -relativamente-. Una azafata encantadora de Alitalia me llevó a la cabina y claro, como la enana que era, me imaginaba las cosas como me las imaginaba: los pilotos concentrados en su tarea, igual que en las películas. Pero para mi sorpresa, me encontré a dos hombres repanchingados en sus butacas, charlando animadamente y los mandos ¡¡moviéndose solitos!! Debajo, el Mediterráneo y el copiloto se reía, señalándolo: “il mare, il mare”, decía el muy canchero. No me volví a mover del asiento en el resto del viaje. 

Y el verano que estuve en Irlanda, el avión de vuelta era como del año de la polka. Ya me subí al aparato de morros pero el colmo fue que, al levantar el vuelo, la puerta de la cabina se descolgó de sus bisagras. Así le desaniman a cualquiera. 

Y luego está lo de despegar y tomar tierra, el dolor de oídos, el ruido del motor, las turbulencias cuando tocan… Vamos, que prefiero ir por el suelo: me parece menos “antinatural” que por el aire aunque a veces… salga más barato.  

De todas formas, hay ciertos argumentos contundentes favorables a esto de volar: que es el medio de transporte que sufre menos accidentes, por ejemplo. O que cuando vamos en coche, llevamos el trasero a menos de un metro del suelo y a 140 km/h; si uno se imagina la raspadura en caso de que falte el piso…

En fin, que hoy ando más nerviosa por el viaje que por el examen. No sé si es buena o pésima señal pero tengo mi kit de supervivencia, aparte del salvavidas que lleve bajo el asiento. Siempre he pensado que ese flotador no sirve para nada. Es que, en el hipotético caso de que un amerizaje no descacharre el avión y a su pasaje, creo que no habrá nadie con el temple suficiente para pensar si mete la cabeza por su agujero o por el de la manga. O para acertar a tirar de la anilla una vez fuera del chisme. O para soplar por el tubito mientras flota en el agua en caso de que falle el primer mecanismo…  

Yo prefiero pedirle a San Rafael que me prepare una buena travesía, como a Tobías y luego, me basta saber que llevo mi mochila repleta en espera del “catering” -es lo único que me hace ilusión aunque es probable que no me lo coma-. Veamos: chuches, el boli hortera de pompón amarillo que me regaló Yolanda; un número atrasado de “Autopista”; “Primer amor y otros pesares”, de cuarta mano, por si soy capaz de leer; un cuaderno por me siento con fuerza para escribir; el MP3 recién cargado, pilas; algunas fotos, la cámara digital de Pol… Con tanto trasto no me va a dar tiempo a encontrar nada antes de aterrizar: estaré entretenida buceando entre cachivaches.

Y aparte de los aviones, me disgusta la palabra despegar: es como si a uno le arrancaran del lugar al que pertenece, de la compañía de alguien a quien quiere o de un sueño que persigue. Impone, infunde temor. Al menos, a mí me ocurre. Lo bueno de todo esto es que, una hora después, volveré a pisar tierra. Sana y salva, espero. Lista para el examen -o quizá no tanto…-.

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Comentarios»

1. J. - junio 27, 2007

Pero sin embargo, volar es el sueño del hombre. Y, aunque el avión es algo ortopédico es lo que más se le parece.
El avión, además, te lleva rápido, muy rápido, a sitios donde ocurren cosas inesperadas.
Piensa que se trata de una aventura.

2. Marta - junio 27, 2007

Volar sí pero como los halcones, por ejemplo, que para algo es un sueño. No ir por el aire dentro de un cacharro enorme y pesadísimo…
En cambio, lo de llegar rápido a un lugar me convence más. Y sí, realmente hoy empiezo otra aventura. ¿O comienzo a terminarla? No sé bien… ¡Quién me mandará meterme en tantos líos, jaja!

3. Luisfer - junio 27, 2007

Qué bien has reflejado lo de volar en avión.
De hecho, mis hermanos se han ido ayer y hoy en avión, una a Holanda y otro a Mallorca, y no han parado de pedirme consejos porque era su primera vez.
No sé si es que no lo he leído o que no lo has escrito, pero si no es mucha curiosidad, ¿hacia dónde vuelas?
Y por cierto, un verano en Irlanda! Otra cosa que tenemos en común!

PD: Qué tengo que hacer para que me enlaces? xDDD

4. Marta - junio 27, 2007

Solucionado, Luisfer. Pensé que ya estabas enlazado… Sorry.
Vuelo a Madrid pero… creo que no lo has leído ¡¡je!!

5. Altea - junio 27, 2007

¿LOS PILOTOS SIN CUIDAR DE LOS MANDOS? :o
¡Qué poco sé de la vida!…
Yo sólo he volado una vez, bueno dos, una de ida y otra de vuelta, claro. ¿Puedo decir una tontería? La digo bajito, para que no escandalizar: lo más frustrante es tener que ir dentro del avión.

6. Néstor - junio 27, 2007

Yo este año me estoy hartando a volar y, qué quieres que te diga, ahora hasta me logro dormir…
Por cierto, este finde habrá éxito seguro en Madrid, no te preocupes; es, en cierto modo, el comienzo de tu “despegue” a otros cielos (aunque no te guste la palabra).

7. Maria - junio 27, 2007

Yo le habría dicho algo a los pilotos vagos esos… cómo si me dejaban sentarme en sus sillones a apretar “el boton rojo” jejejeje.

Haz un hueco en la mochila para el resultado del examen… va a ser… ENORME!!!

8. Miguel - junio 27, 2007

Suerte con el exámen. Vuela alto. Cuando el avión levante el morro, mira la gente que tienes a tu alrededor, piensa cómo sufren en cada despegue. Verás que tienes mucho ganado, algo que te aguanta y que no es material, y que te hace especial en la tierra. Seguro que me entiendes. Piensa también así cuando te venga el otro vértigo, el del examen de las oposiciones. También te ayudará.

9. Nodisparenalpianista - junio 27, 2007

Fíate de los italianos…
Volar y tener miedo es lo lógico: no es nuestro medio. Si lo fuera, tendríamos alitas y tal. Pero estoy co J (punto) es nuestro sueño y nuestra aspiración. Aunque en mi modestia habitual he de añadir que con un helicóperto yo ya me conformaba, pero en fin.
De todos modos, usa el remedio contra la malaria, que para los vuelos nerviosos también vale: te pones ciega de Tanquerays y oye, mareada vas, pero pasando todo… Esa resaca en el examen. Pero la puedes dormir en el Botánico.
PD: gracias por quitar al gato-albondigón

10. Maria - junio 27, 2007

a la malaria ni mentarla… que solo de leerla me pongo enferma!

11. Á.Matía - junio 27, 2007

Escuchando antes la radio he oído una noticia en la que decían que una compañía aera de ¿Ecuador? había ofrecido a los pasajeros de un vuelo un desfile de modelos… Los propietarios de la compañía, que deben de ser hombres (y algo machistas) no se les ocurrio mejor idea para amenizar un vuelo…

12. El futuro bloguero desde lazy blog - junio 28, 2007

El temor a volar es un temor generalizado, más de lo que parece. A mí, me gusta, o más que gustarme, no me afecta, no lo pienso. Me gusta el despegue, la sensación, (y eso que en estadísticas es donde se dan la mayoría de los pocos accidentes que se pueden dar)

Además volando voy, volando vengo, por el camino, yo me entretengo, quiero decir que, gracias al avión podemos ir a Burundi, a México, a Namibia, a Venezuela, a Canarias, a Bilbao, a todas partes

13. Luisfer - junio 28, 2007

Suele pasarme… doy por hecho lo más importante… el título.
Feliz viaje.

14. Rfa. - junio 29, 2007

A mí lo de despegar me refuerza la autoestima. Suelo forzar una indiferencia de experto, como si estuviese de vuelta y media de todo. Y al final acabo creyéndomelo tanto, que me siento más guapo, más sofisticado, más mejor.
Me ha encantado tu anécdota de la cabina con los pilotos italianos. Inmediatamente he pensado en aquella escena de Aterriza como puedas en la que un niño pasa a la cabina y Kareen Abdul-Jabbar, que es el piloto, le pregunta si alguna vez ha visto a un hombre desnudo. Me parto de risa sólo con recordarla. Grande, muy grande.

15. Marta - junio 29, 2007

¡¡Sigo viva!! aunque pueda parecer lo contrario ¡¡jaja!! y no me fue tan mal el vuelo: sólo llegó un “poco” retrasado (gentileza de Iberia…). Conocí la T4, “pequeñita” ella ¡¡je!!

Por cierto, bienvenidos por estos lares, Altea y Rfa. y como siempre, gracias a todos por vuestras visitas y comentarios.

Por fin hoy me he animado a actualizar esto; no es mucho pero sí algo. Lo que no he podido hacer es visitaros así que, a la vuelta, haré una sentada para ponerme al día de vuestras últimas entradas.

¡¡HASTA ENSEGUIDA!!


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