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We’re all toys in the game of life julio 7, 2007

Posted by Marta in Script-Girl.
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Una vez pasados todos los malos tragos posibles y sin adivinar aún sus consecuencias más inmediatas, el domingo después de comer dormitaba en el sofá junto a Álvaro. Mariam había conquistado el otro “enterito, para mí sola” y veíamos Toy Story 2 en la tele, una de las pocas “doses” de las que he podido decir “me gusta más que la primera” -sin quitarle nada, que me encantó-.  

Esa película en ese preciso momento me pareció un guiño del Cielo y lo agradecí a pesar de que me costaba seguirla por el agotamiento acumulado. Dibujos animados, sí pero lecciones de vida y yo, necesitando unas cuantas en cursillo acelerado. Hora y media de ejemplos de amistad, de valentía y arrojo, de generosidad, de sacrificio… Todas con sentido del humor, con visión positiva. ¡Qué importante es! 

Y en cambio, yo aún hoy ando dando tumbos por la resaca de la presión, todavía no he encajado la derrota -parcial, sólo parcial- y busco qué hacer, dónde esconderme, cómo evitar las preguntas incómodas. Peleo para no dejarme arrastrar por la desgana o por la sensación de haber perdido algo grande. La cabeza fría se pega a todas horas con un corazón que bombea sangre hirviendo. 

Miraba atontada a Woody, inmerso en una peligrosa aventura por salvar a un amigo y al resto de los juguetes que se arriesgan por rescatarle a él después. Pensaba en la reacción vanidosa del vaquero cuando se descubre como antigua estrella del rodeo en una serie de televisión. Me impacta su enfrentamiento con temores fundados pero simultáneamente absurdos y cómo, en determinado momento, él mismo se convierte en su peor enemigo pero se vence. Me gustan las películas para niños que son, en realidad, amables manuales de instrucciones para adultos. 

Intento recordar a todas horas que hay un Dios que me cuida, una familia que me apoya y unos amigos que no me han dejado ni un segundo. Y aunque tendré que afrontar sola lo que venga de hoy en adelante, la compañía de las personas queridas -aunque no sea físicamente cercana- ayuda a hacer de tripas, corazón. 

Ahora colecciono frases y sentencias lapidarias. Juan Pablo me repite siempre que “las batallas, Martiña, las ganan los soldados cansados” y “que no importa perder batallas si se gana la guerra”. Javi, muy despejado, dice que “las historias tienen giros inesperados y que lo que hoy puede parecer un gran fracaso, mañana puede ser el mayor de los éxitos”. Yolanda me recuerda que “todo lo que nos pasa, sea bueno o malo, nos enseña a crecer”, María me aconseja no volver la vista atrás más que para aprender de los errores y Verónica me anima a mirar adelante con la cabeza alta…

Al fin y al cabo, todos queremos decir lo mismo pero nadie como San Pablo para expresarlo: “todo es para bien”.  

Y por supuesto, el aliento de Pol. Me rodeó la cintura con un brazo, levantándome del suelo sin ningún esfuerzo: “a pesar de esa cara de cansada, estás guapa. Y demasiado flaca”. Y seguido añadió: “Recuerda el consejo del tío Tom: beber y dormir”. Y me dejó cuidadosamente sobre el piso.

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Comentarios»

1. Néstor - julio 8, 2007

NPN: nunca pasa nada. Tómatelo con calma, déjate unos días y de nuevo al tajo. Pasarán los años y te reirás recordando lo mal que lo pasaste unos días de 2007.

2. nodisparenalpianista - julio 8, 2007

Pues si, Marta, quién fuese Teletubi a veces. Pero sólo a veces. Son fascinantes esas pelis de Pixar. A mi me encantan Bichos y Monstruos SA. Y si, tienen mucho texto entre líneas.
Bueno, pero en sustancia, te han dado buenos consejos. Creo que has de estar contenta: tienes muy buenos aliados para la batalla. Hasta la victoria siempre.

3. Marta - julio 8, 2007

-> Me gusta pensar eso, Néstor pero no sale siempre. NPN, NPN, NPN… ¿Ves? Yo me lo repito…

-> Pianista: los Teletubbies no tienen clase al lado de Sully y Mike o algunos otros fenómenos Pixar ¿verdad? Espectaculares los Increíbles también. Ya puestos, no me importaría ser Jack JAck ¡je! (por cierto, he borrado tu comentario “repe”).

Ahora que lo pienso, he olvidado algo importante: ¡¡hasta el infinito y más allá!! Qué lapsus…

4. Buentes - julio 8, 2007

Guau, son buenos consejos. Parece que no llevas buena racha, pero sigue los consejos de tus amigos y sobre todo de San Pablo, todo es para bueno. A mí también me gusta Toy Story 2.

5. J. - julio 8, 2007

Hasta el infinito y mas allá. Ah. eso si que es tirar para arriba de uno mismo.

6. nodisparenalpianista - julio 8, 2007

Jaja, llámame zarpas, pero es que esto de ser pitara tiene estas cosas, que le damos al arcabuz dos veces… Los Increíbles me decepcionaron, porque esperaba tanto de ellos… Mi heroína es Dot, la hormiguita.

7. Nacho - julio 16, 2007

Pero… ¿Quién es ese Pol? ¿Es que me estoy perdiendo algo? ;)

8. Marta - julio 16, 2007

-> ¡¡Txeteeeeeee!! Tú siempre perdido ¡¡jaja!! ;)

9. jose - septiembre 26, 2007

No soy uno de sus habituales seguidores. He llegado a su blog por remisión de otro, a su vez conducido desde mi matriz en internet, la pagina pensadora de D. Enrique.

En fin, al grano. Es probable que llegue tarde, pero siento que debo escribirle. He leido de tirón sus entradas desde el 25 de septiembre hacia atrás. Ya muchos le han alabado tanto su estilo como su muy aguda sensibilidad, y yo debo insistir en ello.

Pero no es por ello que escribo. Si bien en eso es usted un tanto críptica, deduzco que oposita a judicaturas (describe bastante ajustadamente el temario carperi) y que ha suspendido el primer ejercicio.

Pues bien, debe creerme si le digo que no pasa nada. Soy Abogado del Estado, pero suspendí dos veces. Más aún, llegué a abandonar la oposición durante tres meses, retomándola luego… y aprobé (contra pronóstico de muchos, que no mío). Mi mujer, por otro lado, es Juez excedente y Fiscal (en ejercicio). Aprobó ambas oposiciones tras suspender judicaturas una primera vez…por absoluto colapso nervioso al afrontar el examen: se desmayó tras retirarse y no exponer un primer oral que, sin embargo, sabía. Fue tremendo, pero salió adelante. Tras suspender, fuimos a Sigüenza, en un día soleado de febrero. Fue un viaje triste y melancólico,entonces. Ahora, aquel viaje, catártico, es uno de los recuerdos más vivos y enriquecedores de nuestros primeros años de matrimonio.

No pasa nada. Creáselo. No puede pasarle nunca nada a quien es como usted demuestra ser en sus entradas. Confie en sí misma. Se, por experiencia propia, que es inevitable , en esas ocasiones, sentir el fracaso y que muchas veces resulta insoportable atender las preguntas y consejos de los demás. La rotunda confianza de los que nos quieren también resulta incomoda, en tanto uno alberga muchas más dudas de las que, incluso, permite vislumbrar a sus allegados.

Pero todo eso pasa.Siempre hay un nuevo día. Sincérese consigo misma, detecte sus posibles errores y siga adelante: si está decidida, lo conseguirá. La oposición es, sobre todo, fuerza de voluntad y constancia, casí una selección antropológica.

Y si no lo está, tampoco pasa nada: un buen amigo mío, tras suspender y dejar Notarías, inició, casi de rebote, lo que se ha revelado, con el tiempo, como una espectacular, imprevisible y muy interesante trayectoria en el derecho de las telecomunicaciones.

Tenga fé: en Dios y en usted misma. Levante la frente y, como Buzz, láncese decida hacia delante. Volará, aunque para algunos solo planee con estilo.


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