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Princesita julio 8, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Tenía la mirada perdida y el gesto cansado pero Tepito le sacó de sus pensamientos tirándole repetidas veces de la manga. Ella sonrió, le cogió en brazos y le lanzó por los aires mientras la pequeña se reía con fuerza. Una vez devuelta al suelo, quiso jugar al “pilla-pilla” y su tía accedió con gusto: era incapaz de negar nada a esa princesa preciosa que corretea a saltitos con la sonrisa blanca comiéndole la cara. 

Después de un rato, agotadas por la carrera y con la respiración agitada, se sentaron en la escalera del jardín y Tepito comenzó a hablar sin cesar, de esa manera alocada y confusa, propia de sus tres años. Sus ojos verdes hacían cabriolas mientras su boquita roja se disparaba en mil direcciones repasando a voz en cuello los animales y sus sonidos. Entre ráfaga y ráfaga de palabras, mordisqueaba galletas María, llenándose de migas los labios, el peto colorado, las manos, el pelo… 

De pronto, el ritmo trepidante del monólogo fue enlenteciéndose: la tía lloraba en silencio mientras le escuchaba, sonriendo a duras penas. Tepito le pasó las manitas por la cara, limpiándole las lágrimas y secándoselas a continuación en su pantalón. Después, se lanzó a su cuello e hizo estallar un sonoro beso en su mejilla. Un beso fresco, lleno de saliva y galletas.  

Y no lloró más.

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