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News from Africa! julio 16, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Me esperaba en el paseo de Recoletos, con treinta y cinco grados a la sombra. Estaba sentada “a lo indio” en un banco bajo las ramas de un plátano y enfrascada en las páginas de un libro. Madrid hervía en las calzadas y en las aceras pero ella sólo tenía ojos para el “Niño con el pijama de rayas”. 

Luce en su cara una sonrisa perfecta y enorme. Habla suave, con voz serena. Persigue metas altas y, aunque sueña -y mucho-, pisa el suelo con firmeza. Si hay algo que le inquieta, reconoce con sencillez que le asusta. Sin embargo, su cara no lo transmite: sabe que los temporales se capean aguantándolos y enfrentándolos con tranquilidad y ayuda, la de Arriba y la de los demás.

 Su carácter contagia alegría y echa un capote, así de primeras y sin preguntar, con una mirada positiva y amable de las cosas. Y eso -como los famosos anuncios de “Mastercard”- no tiene precio.  

         

Me escribe María desde Burundi: que está bien, que aquello es una pasada y que se alegra muchísimo de haber ido. Esto me pone muy contenta.

No tiene tiempo para extenderse en explicaciones y anécdotas pero no voy a adelantar nada: promete mil historias a su vuelta. Y yo no soy una “roba-entradas” ;) .

Una de Joaquín julio 16, 2007

Posted by Marta in Jukebox.
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Cuando nos reunimos con calma, uno de los momentos inevitables -e ineludibles- es el de los recuerdos.

De pequeños, eran habituales las comparaciones de las cicatrices que tenía cada uno. Algunas contaban más que otras aunque no existiera un código escrito de valoración: todo dependía de lo grandes que fueran y del número de puntos de sutura sumado a la admiración y respeto que causara en los demás. 

Caídas, brechas, cosidos, apendicitis, fracturas operadas y demás escabechinas y paseos por quirófano…

Yo solía quedar clasificada en la parte media de la tabla. Una cicatriz entre la sien y el ojo por un golpe con la esquina de una mesa. Otra en la barbilla. Las rodillas marcadas por mis temporadas de patinaje. El resto de un corte en la espalda. Nada grave.

Entre copa y copa, una dijo: “Como en los viejos tiempos, a ver cuántos sietes suma cada una ”. 

Alguien matizó sabiamente: “No cuentan los del corazón”.

  

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No sé por qué me gusta tanto esta canción. Pero me sigue embobando igual que la primera vez que la escuché. Cada vez, como si fuera la primera.

   

(( Como el video que colgué en su día ya no está en YouTube, les dejo ESTE LINK para que puedan descargarse la canción ))

 

   

Y después, “yo no sólo puedo sino que, además, quiero”.

      

Y entonces, ocurre.

 

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P.S. Después de cada propósito de retomar el blog con seriedad y constancia, ocurre algo que me trastoca los planes. Siento las ausencias y la intermitencia -se dice así ¿no?-: prometo que trato de evitarlas en la medida de lo posible. ¡¡Gracias a todos por seguir “al otro lado”!!

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