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Aburrido pedaleo sobre las decisiones julio 20, 2007

Posted by Marta in La vida misma.
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Ya que estamos con el “Tur” pa’rriba y pa’bajo, venía pedaleando…

   

Cualquier decisión que tomamos implica asumir un riesgo pero, aunque generalmente nos insistan de forma machacona en que “el que no arriesga, no gana”, conviene que recordemos también que al arriesgar, se puede “perder”: hay que tener delante, en la medida de lo posible, una referencia cierta de la realidad. Cuando algo sale mal, duele -máxime si se han invertido esfuerzo y tiempo- y aunque no tiene porque ser un drama mortal, indudablemente resulta una contrariedad.

Repasando la experiencia del día a día, de la misma manera que es importante relativizar los disgustos respecto de situaciones más graves, es igualmente importante restarle al disgusto la gravedad precisa, nunca de más. Porque es lo justo para quien esté sufriendo en un momento concreto las consecuencias de una “caída” o un “resbalón”.

Gracias a Dios, cualquier paso que demos en la vida, si está convenientemente pensado -sin criterios de comodidad ni autoengaño- estará bien dado. Seguro. Aunque también es cierto que podemos dudar si hemos acertado o no porque muchas veces, el autoengaño se camufla de una forma tan velada que no lo diferenciamos de las verdaderas razones que nos han conducido a tomar la decisión en un determinado sentido.

Da vértigo eso de encontrarse ante una bifurcación y tener que elegir una u otra senda: solamente una. Sin embargo, sabemos que es necesario. Y en ocasiones, como se aprende en la montaña, podemos estar muy cerca del camino y no verlo. Para eso tenemos la inteligencia y la voluntad que nos diferencia de los animalitos; la fuerza necesaria para decidir por nosotros mismos; las personas queridas y sabias para escuchar su consejo y apoyarnos en ellas… 

Supongo que, en la encrucijada, es importante mantener el equilibrio, no dejarse vencer por las inseguridades ni ir al arrastre de los acontecimientos. Las riendas siempre en nuestra mano aunque ya sabemos que el control de la vida se nos escapa porque somos limitados y las razones últimas de todo lo que nos ocurre sólo las conoce Dios -que para eso es el que manda-.

Robé de lo de Javi un poema que él le mangó a Bolaño: no tenía el gusto hasta que nos “presentaron” en el Canódromo.

   

Ahora tu cuerpo es sacudido por

pesadillas. Ya no eres

el mismo: el que amó,

que se arriesgó.

Ya no eres el mismo, aunque

tal vez mañana todo se desvanezca

como un mal sueño y empieces de nuevo.

Y el sudor, el frío,

los detectives erráticos,

sean como un sueño.

No te desanimes.

Ahora tiemblas, pero tal vez

mañana todo empiece de nuevo.

 

Como dice mi padre, “todo tiene solución mientras no te has muerto”. Hay que dar a las cosas que nos suceden, la dimensión que tienen pero, como dice el chileno, sin caer en el desánimo: mañana tal vez empiece todo de nuevo. Siempre hay otra oportunidad. Lo que no vale es pedirla “a la carta” ni esperar a que llegue. O se sale en su busca o estamos “apañaos”.

 

Me sé la teoría. Por algo se empieza ¿o no? 

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