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Riesgo de ruina julio 24, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Hoy, que es el cumpleaños del jefe, le doy su regalo -cuadrado y casi plano- y me pregunta con asombro: “¿¡Un long-play!?”. Yo no digo nada pero sí, “Abbey Road”: el que tiene, lo compró en el año 69 y por supuesto, ya no suena después de haber dado vueltas hasta el mareo en los “guateques” del salón-rotonda de la plaza de San José.  

El sábado me hice con él en el FNAC, después de haberme paseado por allí días y días, tratando de dilucidar cuál elegía: estaban todos los LP’s de los Beatles. Y yo aguantándome las ganas de llevarme unos cuantos, que la cuenta corriente no está para tantas alegrías. 

También pateé la sección de “tocatas” -que diría el Pianista- en previsión de que el plato de casa ondee la bandera blanca en cualquier momento o nos saque la lengua con descaro para negarse a girar nunca más. Aunque -todo hay que decirlo- a pesar de su vejez, todavía hoy no nos ha dado ni un disgusto. 

Además, buceé entre los CD’s y los libros pero después de tanto paseíto, logré salir de allí con la sola compra que me había propuesto. Peligroso el FNAC, prueba de fuego para la templanza y tal: si quieren imponerme una penitencia rigurosa, enciérrenme allí con crédito libre pero prohibiéndome coger nada.

Lo único que no me he contenido han sido las ganas de arramplar con el detallito -la mar de “boinón” y bilbaino- que uno podía llevarse de gorra y por la jeta en las últimas semanas. Aprovechando que estuve unas cuantas veces, me hice con varios y ahora los voy endosando: para Fulanito, para Menganita -para mí-. Y se han quedado encantados. Por cortesía del FNAC.

Está de vuelta julio 24, 2007

Posted by Marta in Bilbao.
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Tras un mes en un curso intensivo de inglés, Nano regresó anoche. Traía la misma cara chungona de siempre pero está bastante más delgado. Y más alto. Rápidamente vino a compararse conmigo -deporte nacional entre hermanos y primos sin otro objeto que el de “picarme”- y comprobó satisfecho una vez más que él sigue creciendo mientras yo mantengo la misma estatura (menos mal). 

Tras la cena, desapareció un momento y volvió corriendo a la cocina pegado a la pared, escondiendo algo a su espalda. “¿Sabías que los miércoles hay un mercadillo enorme en Peñíscola? Te he comprado…”.

Y sacó una camiseta del Chelsea.

El 7 de Shevchenko.

De mi talla.  

Aprovechando que aún se deja querer -a pesar del “pavo” porque es muy mimoso- le di un montón de besos y el muy traidor, antes de meterse en la cama -agotado- sabiendo que me tiene en el bote, me guiñó un ojo y me dijo “Nena, que sepas que, por ahora, a mí también me vale”.  

Me hago una idea aproximada de quién va a utilizarla después de haberse marcado un farol con semejante detallazo.

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