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Hubo más fin de semana julio 30, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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El fin de semana, a pesar de su fugacidad, dio para más que para ir al concierto, empezando por el tren. “En-tren-tenido” el viajecito aunque lo de dormir a bordo es una tarea complicada, supongo que para iniciados en el asunto. Con más razón si en el compartimento de al lado va un grupo de “dieciochoañeros” recién “selectivizados” camino de Castelldefels para una semana de juerga ininterrumpida lejos de todo control paterno. De hecho, la juerga empezaba para ellos -y para desgracia de los demás- en el pasillo del tren.

Decidí tirarme de la litera cuando el sol se desperezaba así que, pegada a la ventana, le hice compañía hasta llegar a Barcelona, mientras me enseñaba los paisajes mediterráneos. 

Vicentico y María me esperaban en Sants. Tras una ducha y aparcada la mochila en casa,  desayunamos con Amaya (y con aire acondicionado) en una cafetería.  Después, quedamos con Guille y pusimos rumbo al Parc Güell (prácticas de pronunciación que las vasquitas suspendimos estrepitosamente; con “brutal” nos sale mejor). No me imaginaba el parque tan grande ni tan espectacular: me gustó muchísimo aunque lo de pasear tranquilamente fue imposible por el calor sofocante y por la cantidad de gente que había.

 Dragón Güell

(No conseguí una perspectiva menos masificada -de cara fue literalmente imposible: los guiris matan por tomar posiciones. Y no me dio la gana de volverme sin foto del dragoncete de Gaudí, que para eso fuimos a su parque)

Desde arriba, preciosas vistas del “skyline” -ejem- de Barcelona, con el Mediterráneo de fondo. Es una ciudad que me impresiona: es enorme. Y la luz del sol tiene un brillo muy distinto al que estoy acostumbrada, fortísimo, que obliga a guiñar los ojos…

Supongo que ahora es cuando la crónica empieza a parecerse a una entrada del “Lazy Blog”: fuimos al “Origens”, donde sirven raciones de comida típica de la zona. La carta tiene formato de revista y no se termina nunca: venía el camarero una y otra vez pero nosotros “un momento, por favor que aún no hemos decidido”. Hasta que logramos la gesta de llegar a la última página (casi habíamos olvidado las primeras). 

Como algunos habían salido “un poco” la noche anterior (sí, mientras yo iba enlatada en mi vagón-litera con los ojos como platos, al “swing” del tren chu-chú), reclamaban una siesta con urgencia. Así, como quien no quiere la cosa, tuve la suerte de poder ver la contrarreloj del Tour tan pancha. Y no me digan:  es demasiado que a una le respeten hasta la etapa del día. Me tienen malacostumbrada…

Por la tarde, recogimos a Susanna que venía desde Girona y a Ramón. Vicentico se encargó de preparar unos bocatas para la espera del concierto (con tomatito y todo, muy catalán y muy cocinitas él) y… al Fórum (previa cañita helada en una terraza a la sombra, lo confieso). 

El domingo pedía a gritos levantarnos tarde y eso fue precisamente lo que hicimos. Mucha calma, mucho relajo, que no nos perseguía nadie. El día salió radiante y aprovechamos para pasear un poco cerca del mar y las playas. Vicentico nos invitó a comer paella junto a la Barceloneta “para darnos un homenaje” y celebrar el comienzo de las vacaciones de algunos y Santa Marta -que ayer fue 29 de julio-. 

Lo único malo fue que tenía que coger el avión de regreso; me habría quedado unos cuantos días. Pero así tengo más ganas de volver la próxima, que me quedan muchas tareas pendientes; la primera es conocer la Sagrada Familia. Sin falta. 

Gracias a todos por un fin de semana tan estupendo pero especialmente, a Txentxo que nos ha tratado como a verdaderas reinas. ¡¡Hasta prontooo!!

3B’s = Bilbao (y) Buenos Aires (en) Barcelona julio 30, 2007

Posted by Marta in Jukebox.
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La puntualidad es una ¿virtud? ¿o un defecto? que no abunda. Ni entre los artistas -que se hacen esperar para que el público caliente motores- ni entre los asistentes al concierto, que no habían terminado de llegar a la hora prevista para el comienzo.

Andrés Calamaro y Fito 

(Manía de los “staff” de romper las entradas en vez de picarlas. Nótese a la izquierda que me arrancaron un trozo y eso es algo ¡¡que no soporto!! Creo que le puse mala cara; seguro, “alguien” se fijó y dice que maté con la mirada ).

22:30, aparecen en el escenario dos figuras inconfundibles: un tipo con gafas de sol ¿o de luna, quizá? y otro con gorra y patillas. Grande Andrés, enorme -se ha puesto fondón el colega- y Fito, pequeño gran gigante que, al lado de Calamaro, luce aún más menudo. 

La luna llena colgaba del cielo de Barcelona: se le veía el ombligo. Veintisiete grados teóricos -temperatura en celsius- porque donde se juntan más de treinta mil personas, el calor real supera con mucho el que marcan los termómetros. Agradecimos la brisa del mar, aire mediterráneo, que soplaba de vez en cuando para que la olla a presión no llegara a estallar. Pero era inevitable: terminó estallando. ¡¡Qué locura!! Y comprobamos una vez más que, tantos pirados mezclados, se potencian…

Dúos, “A los ojos” abrió casi cuatro horas ininterrumpidas de música. “Viene y va”, “No se puede vivir del amor” y “Quiero ser una estrella”. Aquello prometía. Y cumplió, con creces. 

A pesar del volumen altísimo, el sonido fue impecable: limpio y claro, con las voces y los instrumentos perfectamente compensados. La banda, con alguna variación según el cantante o el momento del concierto, fue casi la misma pero ¡¡qué banda, qué músicos!! Aunque hay que destacar a Carlos Raya, como siempre, un fuera de serie.

Andrés, turno en solitario. Es un tipo que sabe: arrancó con “El salmón” su hora -larga- de actuación y el público entró de lleno al trapo. Luego “Me arde”, “Crucifícame”, “Paloma”, “Loco”, “Ok, perdón”, “Alta suciedad”, “Te quiero igual”, “Tuyo Siempre”, “Crímenes perfectos”… Y también hizo un par de canciones del último disco (“Corte de huracán” y “Corazón en venta”).

Puente, “Estadio Azteca” recibió nuevamente a Fito en el escenario y despidió a Andrés. Un dúo espectacular. 

Fito con sus Fitipaldis, unos fenómenos: tienen un directo estupendo. Diré, para que no me tachen de parcial, que todo el mundo se volvió loco en cuanto apareció de nuevo en escena. “Buen castigo” fue la primera de las canciones: otro listo, el público cantando a voz en cuello. Después, un recorrido por sus discos: “Por la boca vive el pez”, “Me equivocaría otra vez”, “Deltoya”. Espectacular “214 Sullivan Street”, perfecta para comprobar el poderío de la banda. “La casa por el tejado”, “Cerca de las vías”. Momento “Soldadito marinero” -casi se hunde la explanada del Fórum-,  “Donde todo empieza”… Y lo que ya les he dicho: “A la luna se le ve el ombligo”.

Bises varios (conjuntos). 

02:00, Andrés y Fito cantaron “Flaca” para cerrar el show. Apoteósico: a esas alturas y agotados, buscábamos algún resquicio de voz en la garganta para seguir cantando. Y quedaba, vaya que sí.

Fue un concierto larguísimo y terminamos reventados. De cantar, de bailar, de saltar, de gritar… Y como ocurre siempre que se disfruta tantísimo, uno se queda con ganas de más y hubiéramos pasado allá la noche entera, viendo a ese par de capos. Un diez al espectáculo, a Fito y a Andrés, a los músicos… Al ingeniero de semejante idea porque ha sido la mejor que ha tenido en su vida.

P.S. Andrés Calamaro escribía en la red, tras el show: “Creo que acabamos de terminar un mes de gira como verdaderos campeones; creo que todos los que trabajaron conmigo lo son. Fueron pocos conciertos y la banda mejoró tanto… que me preocupa un poco (…). Hace una hora en Barcelona (a donde siempre vine, vengo y vendré) brindamos un recital bestialista. No me corresponde a mí decirlo pero canté lo que nunca (…). Y fue nuestro record de gente. La gente… (trataré de merecerme todo este buen trato porque siendo un músico como tantos miles de músicos que somos en este ancho mundo y ajeno, sé que la suerte y unos dones escasos, me permiten celebrarlo). Además, todos los que hicieron esta gira lo hicieron muy bien. Ese Fito y los Fitipaldis y su “troupe” y la nuestra son los mejores on-the-road compadres que podríamos haber encontrado (…). Gracias a las personas que vinieron a vernos y a los que laburaron para que todo termine tan bien (…)”.

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