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Veinte horas agosto 6, 2007

Posted by Marta in Script-Girl.
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El sábado por la tarde, mientras el sol se ponía, los primos dábamos patadas al balón en el jardín con una temperatura estupenda. Estaba tan bonito que saqué unas cuantas fotos: el sol cayendo, escondiéndose tras los montes, desapareciendo, desapareciendo… hasta perderlo de vista.

El domingo se levantó un día precioso y brillante, con un calor muy agradable. No sé por qué pero hice otras cuantas fotos antes de llevar a los chicos a la playa. Había unas olas descomunales y estuvieron horas en el agua con las tablas pero tuvimos que volver a casa aceleradamente porque cambió el viento -de golpe, helador- anunciando la cercanía de una galerna. Y la vimos aproximarse sin disimulos. De nuevo, me armé con la cámara y disparé.

Conozco ese paisaje de memoria. Lo he visto miles de veces desde que nací: en todas las estaciones, a todas las luces posibles y con todas las tonalidades imaginables… Pero a pesar de ello, cada vez que lo vuelvo a contemplar, me parece distinto a cualquiera de las anteriores.

Me gusta ser capaz de asombrarme continuamente por algo que conozco tan bien y detesto dar por sentados ciertos acontecimientos maravillosos o compañías inigualables. Todos nos acostumbramos con gran facilidad -lógicamente- a lo bello, a lo bueno pero hay que hacer un esfuerzo casi permanente para evitar que se conviertan en algo mecánico y rutinario.

Además de las sorpresas inesperadas que pueda darnos la vida, es importantísimo conservar la capacidad de asombrarse: de dejarse sorprender no por lo nuevo -eso es sencillo- sino por cada día, por cada persona en cualquier instante; de redescubrir lo que tenemos delante de los ojos pero que ya no vemos…

Cuando he descargado las fotografías en el ordenador y he repasado la secuencia, se me ha ocurrido componer un pequeño “video”: desde la primera a la última apenas transcurrieron veinte horas. Ni siquiera un día entero. Y parecen meses…

A María le debo la banda sonora -Paco Bello, “No sabes cuánto te he querido”-. Me la envió hace un tiempo y desde entonces, la escucho a menudo: es preciosa. Especial. Las imágenes también sirven de excusa para que conozcan la canción.

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