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Sólo ella agosto 17, 2007

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Él le espera en la mesa mientras ella, acodada en la barra, aguarda al camarero con la barbilla apoyada en la mano. De vez en cuando se gira y hace un gesto divertido -resopla o agita la cabeza- como si estuviera aburrida.

  

Le observa sin poder apartar la mirada ni un segundo, como atrapado, como si no hubiera nada más alrededor: ni gente en constante movimiento ni playa abarrotada. Sólo ella. Su falda leve que se revuelve con el aire; su sonrisa y sus ojos, escondidos tras el flequillo rebelde. Su cintura breve y esa figura, tan delicada y frágil, que parece que se la pudiera llevar el viento. 

    

Por un instante, teme que así ocurra: ahoga un grito en la garganta, quiere correr a su encuentro, abrazarle para evitarlo. Besarle. Abrazarle fuerte, fuerte.

    

Un golpe casi imperceptible le sobresalta: una pelota de gomaespuma a sus pies y un niño pequeño con cara traviesa pidiendo “po-favó” que se la “degüelva”. Y al levantar la vista de nuevo, ella vuelve ya, riéndose y sorteando con gracia a turistas y veraneantes. Está cada vez más cerca. 

  

Se sorprende a sí mismo anclándose a la silla para no huir y al tiempo, tratando de arrancarse de allí para salirle al paso.

    

Vacila un segundo.

    

Uno.

    

Se levanta.

    

Va hacia ella.

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Comentarios»

1. Maria - agosto 17, 2007

¡¡¡ me encanta!! sigue un poco…

2. nodisparenalpianista - agosto 17, 2007

Es bonito el sonido de las bolas de billar cuando entrechocan. En Cavas había un billar. Los sábados le ponían una tapa de madera para que la peña pudiese poner los cubatas sin estropear el tapiz. Para que las chicas bonitas pudiesen sentarse. Allí, con el piano y toda la movida.

3. J. - agosto 17, 2007

Me ha gustado mucho. Muchísimo. Tremendo.

4. Leyre - agosto 17, 2007

¡Que arte tienes marta!!Escribe un libro. Bestial.

5. Miguel - agosto 17, 2007

No sigas, tus suaves silencios completan lo incompleto.

6. Luisfer - agosto 18, 2007

Increíble.
Tu narración de la cotidianeidad y de los pequeños detalles es sublime.

7. Juan Rodríguez Millán - agosto 18, 2007

Precioso, de verdad… Es de esas historias en las que muchos se ven reflejados. Pero yo no me levanté… O no lo hice a tiempo…

8. Néstor - agosto 18, 2007

Ah, tramposa, te has empachado de Bradbury…
(Qué envidia la mía, por cierto).

9. El futuro presente bloguero - agosto 22, 2007

aaaaaaaaaaaaaaaaaah. Está tan bien…


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