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Regalos febrero 11, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Teresa espera dos regalos por cada cumpleaños. Una caja de bombones y una rosa.

Hará once años dentro de unos días aunque es una niña muy pequeña: bajita y delgada. Come poco pero le vuelven loca los bombones. Desenvolver el paquete de su celofán ruidoso. Sentarse en el sofá con la caja sobre las rodillas y mirar el papel casi chispeante. El chocolate. A veces, deja que un bombón se derrita sujeto entre sus dedos flaquitos y se pinta la sonrisa, sonrisa de chocolate. 

Teresa tiene cinco hermanas, algunas mayores y otras pequeñas. Todas pululan a su alrededor y le espían sin disimulo: quieren asaltar esa caja. Ella les hace rabiar, demostrando que es suya. Si quisiera, podría comerse un bombón a la semana y le durarían casi hasta el cumpleaños siguiente. Pero siempre termina repartiéndolos, cuando las demás ya han perdido la esperanza de participar en el festín: uno para ti, otro para ti, otro para ti…

Luego está la rosa, la que le envía la abuela con un lazo enorme ciñendo el envoltorio.

La abuela le cuenta, desde que ella puede recordarlo, que el abuelo le regalaba de novios una rosa cada semana.

– ¿Y sólo de novios? ¿Después ya no más? ¿Nunca más como antes, abuela? 

– Después también, Teresa, pero no como antes. Por cada cumpleaños, como tu rosa. Porque para él ya no había regalo más grande que vivir a mi lado el resto de su vida, igual que para mí. Aunque discutiéramos con frecuencia o nos enfadáramos. No siempre nos entendíamos ¿sabes? Como me ocurre contigo. A veces te riño ¿no es así? Y algunos días te molestas conmigo por pequeñeces ¿verdad? ¿Y cuantísimo nos queremos?

Teresa pone la rosa en un jarrón fino de cuello largo y le cambia el agua cada dos días. Cuando se marchita, vacía el jarrón y la deja secarse. Y en algún momento del año siguiente, su madre termina tirándola porque la niña parece haberla olvidado. Pero Teresa siempre se da cuenta y abronca a su madre con respeto pero seria.

– Es la rosa de la abuela. Aguarda en la estantería hasta la del año que viene.

Y éste, como todos, llegará la caja de bombones y la rosa. No puede ser de otra manera.

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