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Costura marzo 31, 2008

Posted by Marta in La vida misma.
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Hoy, su paz pende de un hilo -de uno solo, uno y muy fino- y yo no encuentro la bobina exacta ni el color adecuado ni agujas ni alfileres para prendérsela al alma con la fuerza de antes.

Tengo un costurero lleno -lleno- de recursos escasos, vacío de instrumentos útiles. Y en la tienda no venden los que me faltan.

Retales, lanas, parches, ganchillos, cintas, botones… ¿Qué tal unos corchetes? Si, quizá valgan los corchetes.

No te preocupes.

Algo se me ocurrirá.

Se me tiene que ocurrir.

  

Mañana marzo 28, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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La chica del mostrador lleva dos semanas trabajando en ese hotel del centro y piensa que todos los clientes son muy raros. Entran y salen con prisa, con la cabeza gacha, y nunca levantan la mirada para pedir su llave, no dicen gracias ni dan los buenos días. Algunos esconden las toallas en sus maletas y otros asaltan deseperadamente los carros de la limpieza  por los pasillos para llevarse pastillas de jabón y botellas de minibar.

   

Le desagrada el encargado de personal, que trata a los empleados como si fueran basura aunque es probable que sea peor persona que el peor de ellos. De todas formas, la mayoría de sus compañeros son unos hipócritas que disfrutan haciéndose la vida imposible, como si estuvieran luchando por algo más importante que aparcar el coche de un empresario de dudosa reputación o llevar las maletas de un actor poco famoso.

  

Hace pocos días, un músico de una orquesta barroca de cuarta que se alojaba en el hotel le regaló dos entradas para el teatro municipal. También quiso invitarle a una copa durante su turno de noche. Ella se disculpó con educación -no puedo abandonar mi puesto de trabajo- pero la realidad era que aquel tipo no le inspiraba ninguna confianza.

     

Lamenta una y mil veces no haber aceptado el contrato del motel de carretera donde estuvo a prueba diez días. Podía hacer de recepcionista, de camarera o encargarse de la limpieza. El ambiente era algo más sórdido pero las personas con las que había coincidido -trabajadores y clientes- resultaban bastante más amables. El bar solía estar lleno de gente variopinta, de moteros, de camioneros que contaban historias apasionantes de frontera. La mayoría habían cruzado Europa de extremo a extremo transportando sabe Dios qué. Uno de ellos, al que sirvió algo de cenar bien entrada la noche, había comprado pulseras de ámbar en el Báltico para sus niñas y le regaló una. Por simpática, le dijo.

  

Ahora se está perdiendo todo aquello sólo por la comodidad que supone trabajar en la ciudad y llegar un poco antes a casa. Y porque los turnos de noche le resultan más livianos si a la mañana siguiente, sale a una calle principal en lugar de a una carretera secundaria.

  

Piensa que debe dejarse de tonterías y pedir otra oportunidad en el motel, donde trabajaría a gusto, sin uniforme, sin maquillaje, con unos vaqueros y coleta.

  

– Mañana. Quizá lo haga mañana.

  

Como desde hace tiempo, una vez más, lo deja para mañana. Siempre para mañana.

  

Semana Santa 2008 (III): Guapa marzo 23, 2008

Posted by Marta in Bilbao.
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Como un milagro que tú has querido, después del temporal tan bravo, nos has regalado un puñado de rayos de sol y ráfagas de viento. Así, aun con ese frío cortante, te hemos paseado por las calles y a tu paso, esperanzado, Madre, los niños te lanzaban besos y decían ¡guapa, María!

Y al llegar a la plaza, con la mirada puesta en mañana -¡ha resucitado!-, bajo una cortina dura de granizo espeso, la Salve: Reina, Madre, Vida, Dulzura, Esperanza, Señora, Abogada nuestra…

Todos los piropos, pocos; todos pobres y raídos ya, después de los siglos. Pero todos verdaderos, sinceros. Y agradecidos.

  

Madre, Esperanza

(María Santísima de la Esperanza, Cofradía Penitencial del Apóstol Santiago -Bilbao-; Álvarez Duarte, 1991)

  

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(Banda de cornetas y tambores, Cofradía Penitencial del Apóstol Santiago -Bilbao-, invitada a Zaragoza a la procesión de Domingo de Resurreción en 2007)

  

    

FELICES PASCUAS

Encargo marzo 22, 2008

Posted by Marta in La vida misma.
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– Está siendo muy duro ¿sabes? Y lo peor aún no ha llegado. Tengo miedo. Y además, ahora me he de marchar de nuevo… Mientras esté fuera, ¿me prometes que le apoyarás con toda tu alma?

– Te lo juro

– Sólo era una estúpida pregunta retórica. Sé que lo harás. Llevas haciéndolo toda la vida… Pero cuídamela mucho. Por favor

– No lo dudes

– Gracias -y le abraza fuerte-.

– Oye, ¿has descansado algo? Tú también tienes que cuidarte, lo sabes ¿verdad?

Soy fuerte, tengo fe -las lágrimas empiezan a resbalarle por la cara-. Me encargaré de los demás, de que sufran lo menos posible. Sabré hacerlo bien aunque no pueda evitarles todo el dolor

– Sabrás, seguro que sí

– Y tú, niña… ¿qué hay de ti? ¿A ti, quién te cuida?

– Despreocúpate ¿sí? Yo estoy bien. Me sé cuidar sola – se sonroja y tiembla. Porque miente.

  

Semana Santa 2008 (II): Simón de Cyrene marzo 21, 2008

Posted by Marta in Letras con nombre propio.
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” (…) Una vieja hedionda voceaba:

– ¡Le chafa el peso porque ya está el Mesías como un gato canijo!

Acudió el centurión, grande, blanco, cruzado por la banda de oro de su balteus, de cuyo broche de púrpura pendía la centella de su espada. Brincó su bestia sobre un torbellino y el jinete quebró la punta de su vara jerárquica de vid, golpeando frentes.

Salía entonces del cerco de Jesús un legionario, y reparó en Simón.

– ¡Eres como un árbol fuerte! ¡Ven, y probaremos tu rejo!

(…) Luego, irguióse gritando:

– Cargádsela a él

Y el soldado agarró del sayal al Cyreneo. Intentó rechazarle el campesino. Vibraron las risas. Y una voz dura, extranjera, le increpó:

– ¡Anda, llévale la carga a ése, o te clavamos en la muralla como un murciélago!

Simón llegóse junto al Rábbi. Le alzó su cruz.Y caminaron. El hombre de Cyrene se sentía traspasado por la mirada del reo. Ladeóse para verle. Tenía un párpado rasgado; las sienes, hondas; y al quitarse la sangre dura de las órbitas, su mano herida se dejó su sangre fresca en su boca, estirada por el asma. Y esa boca le sonreía… 

     

 Simon de Cyrene

    

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Rufo y Alejandro lavaban y buscaban en el cuello de su padre. Y decía el hijo pastor:

– ¡Debe de ser una pincha como una jara, según te quejas; y no se te ve de tan menuda!

Mucho tiempo pasaron para arrancársela. Era como la arista de un cascabillo de cebada. Y se la dieron. Simón lloraba mirándola… “.

    

De “Figuras de la Pasión del Señor”, por Gabriel Miró.

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