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Escenario inmutable mayo 30, 2008

Posted by Marta in Bilbao.
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[ Posta prioritaria. En el buzón, un sobre y, en el sobre, una carta. Carta larga de letra menuda y limpia que te trae de vuelta a este rincón, pedacito de tierra, desde tu casa del mundo. Y parece que estuvieras, por unos instantes, aquí; más que cualquier otro día. Porque te quedaste para siempre cuando -quién sabe si para siempre- te fuiste. No es un contrasentido. Sólo es. Así.]

 

  

Supongo que si no hubiéramos empleado el sentido común, no habríamos vuelto a casa hasta muy entrada la madrugada. Hasta el día siguiente, quién sabe. 

Era tardísimo y seguíamos junto a la farola, como bajo el foco de un escenario. Todo alrededor parecía un decorado ¿te acuerdas? La calle vacía, las fachadas de cartón piedra, la farmacia de guardia con su cruz parpadeante, el buzón de correos… Aquel buzón amarillo nos estaba sonriendo desde la esquina. Y yo habría tocado los timbres de dos o tres portales. No sé por qué pero me entraron unas ganas terribles de despertar a medio barrio.

Como quien sacude una alfombra en un patio, así las brigadas de limpieza arreglaban las calles para el día siguiente. Y hoy, las manguean igual: almidonan las avenidas grandes, sacan brillo a las callejuelas más estrechas y, finalmente, allez hop… las planchan y las extienden de nuevo.  

¿Recuerdas cómo evitamos la despedida? ¡Por Dios! ¡No quería despedirme! ¡No quería! Dijimos tantas tonterías, cantamos algo, teníamos la risa absurda a flor de piel… y, sólo por un instante, me pareció que no te marcharías nunca.

Pero después la vida siguió adelante y amanece cada mañana como todas las anteriores y las que vendrán. Y anochece tras la tarde y se encienden las farolas como también se encendían entonces. Aunque ya no estás aquí para verlo. Y te gustaría.

Por eso yo te lo cuento. Para que te sientas un poco más cerca.  

Dime que puedes verlo, que lo ves.

¿Lo ves?

  

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Veinti4 mayo 23, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Hoy es un día de fiesta: celebrar.

 

Para eso se me ocurre: buscar cuidadosamente los ingredientes dispersos en mil rincones del planeta. Ponerlos todos en la coctelera, todos, sin olvidar ninguno. Con mucho hielo, para que esté fresquito porque se acerca el verano.

 

Un poco de México, otro poco de Barcelona y otro poco de Madrid. Unas gotas de África. Ruido de tropa Bofarull. Pirineo de Huesca. Salsa Valentina y suizos. Música -también algo del Jipi González-. Twist. Muchas letras. Libros y cuadernos -en blanco, rayados, cuadriculados-. Cien gramos de cabezonería. Seiscientos decibelios de risas. Patatas fritas. Bailar. Miles de kilómetros de paseos. Cine, dudas, trenes. Decisiones. La vie en rose. Chuches. Preguntas y respuestas. Fútbol, boquerones y copas. Sueños, niños, sorpresas. Emperatriz de las Ondas, Reina del Teletipo.

 

Mezclar -no agitar-.

 

Servir y brindar.

 

Por la sonrisa más grande. Porque recién hemos festejado un año de lluvia de ideas y hoy, celebramos los veinti4 de su autora.

 

 

Y de paso, le damos la enhorabuena al Periodismo, que no sabe bien la suerte -inmerecida- que tiene: dentro de seis exámenes, estará orgulloso de alistarle entre sus filas de licenciados.

Felicitaciones, besos, abrazos, tirones de orejas… AQUÍ.

  

Las dos mayo 19, 2008

Posted by Marta in Bilbao.
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Desde que me ve llegar, no se aleja de mí más de un metro. Me sujeta fuerte la mano con su mano pequeña y firme y me arrastra, dando saltos, para llevarme de lado a lado.

 

Teresa tiene los ojos grandes y verdes y una cara tan bonita -tan bonita- que es imposible reprimir las ganas de llenársela de besos. Habla mucho -habla sin parar- pero tiene una voz cantarina y dulce y cuenta las cosas que ve por esos ojos: escucharle alegra y serena y llena de ganas el alma, de ganas de vivir con todo el alma.

 

En el jardín.

 

Me marea. Ahora, cógeme en brazos. Ahora a cuchus. Ahora súbeme a los hombros, como hace el tío Juan.

 

Luego se acerca a su madre mientras me mira la muy ladina, y se chiva.

 

– Mamá… La tía Marta… ha vuelto a traer chocolate. Muuuucho chocolate

 

Mi prima levanta una ceja y finge reñirme.

 

– Acusica -le digo-. La próxima vez, en lugar de chocolate, te regalaré… un puerro

– ¿Un puerro? ¡Aj, un puerro no! No me gustan los puerros

 

Le sorprendo con un ataque de cosquillas y acabamos rodando por la pendiente del césped. Eso le da una idea.

 

– Ahora haremos la croqueta. Mira. -se deja caer por la ladera-. Ahora tú

 

 

Ahora. Siempre ahora. Ruedo mil veces y, cuando ya no puedo más, me quedo tumbada panza arriba. Entonces juega a saltarme. La primera, bien. La segunda, también. Después, descubre lo divertido de pisarme la tripa en cada salto fingidamente errado. Ataco de nuevo con cosquillas, ella me alborota el pelo hasta enmarañármelo.

 

– ¡Enredadora!

– Eso no soy yo – y me saca la lengua.

 

Le lanzo por los aires porque a ella le gusta y a mí, escuchar su carcajada. Aprovecho que aún es pequeña, que todavía puedo manejar su peso de pluma con soltura y seguridad.

 

– Pues entonces… ¡eres una bruja!

– ¡Bruja tú!

– ¿Yoooo?

– Noooo… -se vuelve a reír, salta a mis brazos y le balanceo-. Tía… brujitas somos las dos

  

Ríete siempre mayo 11, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Ríete siempre. Eso le dijo, mientras le revolvía el pelo. Aunque estés triste. Y le contó que era un verso de Miguel Hernández -ríete siempre, ése-, un verso de “Nanas de la cebolla”, que escribió cuando estaba en la cárcel y su mujer iba a dar a luz a su hijo.

  

– Ríete siempre porque tu risa suena de maravilla y porque, cada vez que lo hagas, habrá alguien que piense lo mismo que yo. Y porque estás guapísima y porque arrastras al mundo detrás de ti por los mejores caminos. ¿Sabes? Cuando te escucho reír, creo que no hay nada mejor en esta vida. Y que puedo llegar a ser realmente bueno si merezco ese regalo cada día.

  

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Lluvia mayo 10, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Han dicho que bajan las temperaturas ahí fuera. Y que va a llover todo el fin de semana.
  
Aquí dentro también.
  
  
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