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Vacaciones julio 30, 2008

Posted by Marta in La vida misma.
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A veces ocurre que necesitamos vacaciones. Vacaciones del trabajo, de la rutina; de lo que pesa y encorva la espalda, antes erguida; de lo que vela una mirada que era clara y apaga la sonrisa amplia de otro tiempo. Vacaciones de lo urgente -de lo importante, nunca-.
  

Vacaciones del ruido, del reloj, de bombillas fluorescentes, de ascensores y teléfonos. Vacaciones de lo oficial, de las formas, de las prisas y de los torbellinos. Del metro, de los atascos, de fotocopias y de archivos comprimidos.

 

 

A veces ocurre que necesitamos vacaciones. Vacaciones de uno mismo. De los propios agobios, de las propias preocupaciones, de los asuntos propios… Vacaciones de lo propio, de lo que tediosamente estrecha las miras. El propio ombligo: ¿hay, acaso, algo más aburrido, anodino y fastidioso que el propio ombligo?

 

Nota.- Tomar vacaciones de lo que se pueda: bajar la persiana, echar el cerrojo, dar dos vueltas de llave y la llave, al mar. En cambio, de lo que se debe, tomar vacaciones y no volver atrás. Del ombligo, por ejemplo. Sin ir más lejos.

 

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Carrocería julio 28, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Llueve tanto que la ciudad parece haberse convertido en un océano; las aceras, en pantalanes flotantes y los coches, en barcos: barcos grandes, barcos pequeños; botes, ferrys y trasatlánticos, surcando la carretera.

  

Tres ejecutivos caminan con sus paraguas tapando la calle mientras discuten a gritos, sin escucharse, cualquier cosa sobre la caída de la bolsa y alguna auditoría controvertida en una empresa importante.

  

A la chica morena que va con prisa le chorrea el pelo y, aunque lo intenta, no consigue pasarles. Menos aún cuando la acera se estrecha porque un gran deportivo, burlando una señal de prohibido, aparca a sus anchas.

  

Según lo sobrepasan, uno de los hombres, señala hacia atrás:

  

– ¿Habéis visto qué pedazo de carrocería?

  

Y, al volverse, los otros dos se topan con la chica que, por fin, se cuela entre ellos y se aleja rápidamente, escondiendo su cara encendida de rojo tras la cortina de flequillo empapado.

  

– Joé, macho, cómo te pasas

  

Y el primero se queda balbuceando torpemente -no… pero si yo… me refería…- en el preciso instante en que un camión levanta una ola de agua enorme que le cala hasta su impecable corbata.

  

Pasa pero queda (II) julio 22, 2008

Posted by Marta in La vida misma.
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Abrazarnos y burlar, por fin, la distancia, reduciéndola a cero. Todo dicho y entendido en un momento. Durante dos días, la tierra gira en el sentido adecuado.

 

Reencuentros. Gritos de alegría. Cenas ruidosas en el patio, con faroles tenues y estrellas brillantes. Luna llena, tan llena como si fueran tres lunas en una sola. Paseos nocturnos por el espigón. Y la bocana del puerto, guardada en mi bolsillo.

 

Zambullirnos en aguas cristalinas, atrapar el sol en los ojos. La piel tirante y abrasada, cubierta de sal y ese paisaje tan hermoso, recordándonos que aquéllo también es pura realidad.

 

La banda sonora de una niña aprendiendo a hablar y de otra, empezando a vivir. Biberones, siestas y papillas. Dos almas pequeñas y tan grandes que conquistan sin lucha. Es cierto: cuando, al nacer, asieron con su mano minúscula uno solo de mis dedos, agarraron para siempre mi corazón. Sin vuelta atrás. Y cada vez que vuelven a hacerlo, me rindo, sin querer otra cosa, ante el misterio de la vida, ante los ojos de esas criaturas preciosas.

 

Bailar bajo la luna, caminar descalzos por la orilla. Secar la bahía, borrachos de risa, cantando en los muelles. Hablar por los codos, hablar en silencio. Desayunar amanecer, después de una noche sin dormir. Y otro inevitable adiós que escuece muy dentro.

 

Hoy, queda el cansancio y mañana, el recuerdo. Las pruebas fehacientes de lo recién vivido. Porque, tan rápido pasó el tiempo -la velocidad a la que ardieron las horas- que, antes de darnos cuenta, volvíamos a abrazarnos -fuerte, fuerte- para comprobar, una vez más, que no estamos lejos; que lo que pasa, hace surco, deja huella y queda. Y que así será siempre.

 

Cuatro vueltas a una rotonda. Y como no aprendo a despedirme, hasta que no sentí despegar el avión de la tierra, no supe que me estaba yendo. Yéndome sin irme y sin poder quedarme.

   

  

[A mis princesas de boca de fresa.

A sus abuelos, a sus papás, a los chicos.

Todo es sólo un permanente billete de ida y vuelta.]

  

En directo (III). Jipi y tequila julio 7, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Domingo por la tarde: café y primera fila.

  


Domingo por la noche: contra el frío, tequila. Y rock’n roll.

  


 

Lunes por la mañana: llaman a la grúa municipal para levantarme de la cama. Siempre hay algún trozo averiado del día que no puedes cambiar pero te gustaría…

 

 

En directo (II). Hipotermia julio 6, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Estado del cielo: tremendamente nuboso

Temperatura: 12ºC

Humedad: 100%

Precipitaciones: constantes

Sensación térmica: cercana a la congelación

 

21:30, Lenny Kravitz. Llueve desde hace un par de horas. Nos vamos mojando.

 

Intermedio. Alternativamente, xirimiri y txaparron. Definitivamente calados.

 

23:40, R.E.M. Chorreamos agua. Sin remedio.

  

  

¿Qué lleva Michael Stipe al cuello?

  

  

01:00. No son horas de llamar a nadie, ¿verdad? Oh, life, is bigger… No, no son horas. It’s bigger than you and you are not me… ¿Seguro? The lenghts that i will go to, the distance in your eyes… Seguro. Oh no I’ve said too much… Vaya, creo que le haría ilusión. I set it up… Igual quieres un ladrido y el resquemor por haberle despertado. That’s me in the corner, that’s me in the spotlight… Vale. Pero me acuerdo. Losing my religión… Es que le habría gustado mucho escucharlo. And i don’t know if i can do it…  Estoy ti-ti-ti-ti-ti… That was just a dream… Tiritando. Just a dream, Just a dream, dream…

  

Nos volvimos locos. Nunca en la vida nos habíamos empapado tanto.

  

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