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París, detalle (IV) septiembre 10, 2008

Posted by Marta in Huidas, escapadas y otras cobardías.
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Antes fueron parte de ella. De la tierra y de sus entrañas. De las montañas, del suelo. Sólo un bloque de piedra dura, fría y rígida, confundido en una masa uniforme de piedra, piedra y tierra.

 

 

Pudo ser hace más de dos mil años. Hace mil o hace doscientos. Pero hubo magia en la pericia del cantero y en la mano áspera y ajada del artista quien, con martillo ágil y cincel certero, moldeó el pétreo material hasta darle una presencia y expresión tales, que bien parece podría tener vida.

 

 

Y a pesar de que esos cuerpos nacieron inmóviles, aunque así permanecerán hasta el fin de los tiempos, fue la viveza del escultor, su elegancia y su sabiduría, su visión de la belleza, las que lograron que un hombre -solamente un hombre- sometiera a su antojo la ausencia de forma en un fragmento de mundo.

 

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