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Media luna septiembre 24, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Media luna pende del firmamento negro en la inmensidad oscura y brillante. Pende de un hilo invisible y poderoso que la sostiene inmóvil a pesar del viento en la noche de final de septiembre.

 

Es un guiño de luna. Una sonrisa cósmica, anaranjada, a media luz. Cuarto creciente, cuarto menguante, mentirosa ella. Y silente.

 

La mitad de una mirada que observa desde lo alto. La mitad de una cara misteriosa, con otra recóndita que nunca enseña.

 

El niño de ojos de mar, de pelo de fuego, de manos de cristal, no sabe si aquélla, la escondida, existe. Y tumbado en el campo sobre el heno húmedo de relente, escruta el cielo y sueña.

  

Sueña. Sueña que quizá un día -una noche- se escape a buscar el otro lado. Tal vez vuele con un globo de helio atado a la muñeca o con una nave de juguete o prendido a la estela de una de las estrellas que capturó en la noche de San Lorenzo. No le importó. A San Lorenzo, desde luego; ni a la estrella. Y cuando cierra los ojos, planea bajo sus párpados dibujando formas nuevas y pintando colores raros.

  

Sonríe. Sonríe porque fue suya la idea, la de partir hacia ese descubrimiento. La de darle la vuelta a la luna para que muestre su cara oculta, la desconocida. Y quién sabe. Si lo consiguiera, si lograra girarla, podría ser que nadie en la tierra notara la diferencia. Sólo él.

  

Y, dormido,  se acurruca entre el heno riendo en sueños. Un guiño de luna que nadie ha visto y nadie más que él podrá ver.

 

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