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Celos octubre 29, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Envidio a la tierra argentina que sostiene tus pasos torpísimos. Al sol brillante que te ilumina cada día. Al aire campero que acaricia esos rizos rubios. A la hierba que pellizcan esas manos tan pequeñas. A la mejilla dulce por la que resbalan tus lagrimones salados.

 

A la boca preciosa que custodia tus dos primeros dientes.

 

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Nocturno en mí menor octubre 27, 2008

Posted by Marta in Script-Girl.
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“Pensé que volver a casa así, a la una de la mañana, por la calle vacía, tenía algo de solitario. Y el ruido de mis tacones resonando, algo de misterioso. 

También pensé que descalzarme a mitad de camino, porque tenía los pies destrozados, resultaba demasiado típico. Y sentir que toda la ciudad quieta, tan al alcance de mi mano, podía ser mía, era utópico aunque me regalara unos minutos de intensa libertad.

 

 

 



Al entrar en casa y escuchar sólo silencio, la escena me pareció melancólica. E imaginar que tú no estuvieses viendo todo eso, como quien ve una película, bastante absurdo. Tantísimo con imaginar qué andarás haciendo ahora. Qué te importa – dirás. Que me importa.

Y en medio de la oscuridad, mientras alguien tocaba el piano al otro lado de la pared, me pareció que un whisky con hielo tenía un toque dramático; mayor aún cuando me vi esperando que algún día llamaras, sabiendo que no lo harías.
 

No recuerdo qué hacía ahí sentada, en el sofá, en mitad de ninguna parte. Ni cómo me mantuve despierta. Ni por qué no me acosté hasta la noche siguiente. Ni cuáles fueron las razones que me impulsaron a dejarte marchar. Nada. Sólo me venía a la cabeza “occhi da orientale”, repitiéndose sin cesar. Occhi da orientale, en cierta manera como los tuyos, cuando te reías. Innocenti, disarmanti. Cuando me hacías reír.

 

Debiste haber venido a buscarme. Habría bastado una vez. Una. Tú, presumiendo, siempre tan puntual. Y no fuiste capaz. No llegaste nunca”.

 

[ Quella notte fu mia ma “questa è ancora nostra” ]

 

 

Excursión octubre 24, 2008

Posted by Marta in Huidas, escapadas y otras cobardías.
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Subimos a Tologorri porque la mañana se había levantado maravillosa, clara y brillante y porque la vista desde arriba es hermosa y porque el camino, a través del hayedo vestido de otoño, desvestido de hojas, transmite serenidad, al arrullo del viento sonando en lo alto de las copas.

 

 

Tologorri se ve antes de llegar al punto de partida. Como la proa de un gigantesco y milenario buque de piedra sin otro mascarón que su propia roca. Y en la cima, Iturrigorri -agua helada y riquísima-, manadas de caballos, viento atronador, los buitres desplegando toda su envergadura encima de nuestras cabezas y sobre el abismo y la vista que se pierde en el horizonte.

 

 

 

Algunas veces, arriba, me siento la reina del mundo. Porque en esos momentos en que todo lo bello está a mi alrededor, a mis pies, parece que fuera mío. Para mí.

 

 

Luego, les dejo ese placer a los otros. A los que vengan después.

 

Porque Dios lo hizo para todos. Pero también para cada uno.

 

Compañeros poetas octubre 21, 2008

Posted by Marta in Jukebox.
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Un día cada varios meses recuperan un reducto de su juventud y, durante unas cuantas horas, desenvuelven el ayer, discuten el hoy y vislumbran el mañana.

 

El artista con su permanente aire soñador e inconsciente y su amigo, a quien siempre ha tenido por responsable, puntual y ordenado aunque sólo lo fuera por comparación directa con él. Pero ambos con su innata rebeldía, la que les ha llevado hasta donde están y de la que algunos tenemos la suerte de aprender.

 

 

La última vez pasaron por una librería antes de despedirse.

 

– Ayúdame a elegir un libro

 

Pero salió de la tienda con dos.

 

– Toma, éste es para ti.

 

Y antes de dárselo:

 

– ¿Llevas encima el portaminas que te regalé? -un portaminas, de madera negra, grafito grueso y escritura firme-.

 

Siempre lo lleva encima.

 

Y en un momento, sobre la primera página, trazó un dibujo precioso, de un chaflán ya mítico, la puerta de un bar y el esbozo de un hombre con pajarita. Después escribió algo sencillo, bonito y franco, le dio un golpe en la espalda y se despidieron hasta la próxima.

 

Y en esas líneas grises, aparentemente simples pero profundamente complejas, quedaron atrapados, invisibles, recuerdos y aventuras de una vida. La revolución por hallar un sitio en el mundo; el teatro y la poesía; las horas muertas en casa de los abuelos, fumando y escupiendo penas por la ventana, sobre la ciudad vieja. Las carreras delante de la policía. La universidad. Y el maravilloso verano del 78 cuando, embarcados en el “Playa Girón” y sobre su cubierta, buscaban un adjetivo, la armonía, respuestas, mientras comenzaba a despuntar el momento de dar un paso adelante que separaría sus caminos pero no la amistad que tantas lecciones -hermosas y radicales- nos ha dado.

 

 

 

Aún sur octubre 19, 2008

Posted by Marta in Bilbao.
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Un día más amanece con viento sur. Ya son tantos que he perdido la cuenta. Como suele ocurrir cada octubre.

 

 

Y el cielo se levanta arrebolado cuando el sol clarea, madrugador, y las nubes se arremolinan a su albedrío como preludio de otra mañana envuelta en locas corrientes; de una tarde silbante entre calles; de una noche templada y serena.

 

Son preciosos los días de viento sur y curiosa la locura que desatan. La claridad que dejan en el aire permite ver el horizonte aún más lejano. Se puede leer en la terraza, sin frío. Hay jolgorio en la calle y apetecen los paseos por la ribera, con el pelo enredado.

 

Es el viento de las castañas, como cada otoño, que sopla fuerte y por doquier, lanzando contra el suelo, en los parques, en los bosques, los erizos que penden de las ramas de los castaños. Y caen con violencia desde la altura que los sostiene para que los cazadores de ese pequeño tesoro, en las tardes de oscuridad temprana, cuando aún no nos hemos terminado de acostumbrar a la falta de luz, desbaraten la protección de las castañas y, con los dedos pinchados, llenen sus bolsillos y vuelvan a casa dispuestos a asarlas del modo que, quizá, les enseñó la abuela.

 

Pronto será el frío nordeste, el viento gallego, el que se encargue de proseguir y finalizar esa tarea. El que nos recuerde que hace falta una manta más y que conviene llevar bufanda al aventurarnos fuera de casa.

 

Pero mientras tanto, sopla el sur, trae ecos y aromas de verano y susurra, quedamente, al oído…

 

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