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Excursión octubre 24, 2008

Posted by Marta in Huidas, escapadas y otras cobardías.
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Subimos a Tologorri porque la mañana se había levantado maravillosa, clara y brillante y porque la vista desde arriba es hermosa y porque el camino, a través del hayedo vestido de otoño, desvestido de hojas, transmite serenidad, al arrullo del viento sonando en lo alto de las copas.

 

 

Tologorri se ve antes de llegar al punto de partida. Como la proa de un gigantesco y milenario buque de piedra sin otro mascarón que su propia roca. Y en la cima, Iturrigorri -agua helada y riquísima-, manadas de caballos, viento atronador, los buitres desplegando toda su envergadura encima de nuestras cabezas y sobre el abismo y la vista que se pierde en el horizonte.

 

 

 

Algunas veces, arriba, me siento la reina del mundo. Porque en esos momentos en que todo lo bello está a mi alrededor, a mis pies, parece que fuera mío. Para mí.

 

 

Luego, les dejo ese placer a los otros. A los que vengan después.

 

Porque Dios lo hizo para todos. Pero también para cada uno.

 

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