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Nocturno en mí menor octubre 27, 2008

Posted by Marta in Script-Girl.
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“Pensé que volver a casa así, a la una de la mañana, por la calle vacía, tenía algo de solitario. Y el ruido de mis tacones resonando, algo de misterioso. 

También pensé que descalzarme a mitad de camino, porque tenía los pies destrozados, resultaba demasiado típico. Y sentir que toda la ciudad quieta, tan al alcance de mi mano, podía ser mía, era utópico aunque me regalara unos minutos de intensa libertad.

 

 

 



Al entrar en casa y escuchar sólo silencio, la escena me pareció melancólica. E imaginar que tú no estuvieses viendo todo eso, como quien ve una película, bastante absurdo. Tantísimo con imaginar qué andarás haciendo ahora. Qué te importa – dirás. Que me importa.

Y en medio de la oscuridad, mientras alguien tocaba el piano al otro lado de la pared, me pareció que un whisky con hielo tenía un toque dramático; mayor aún cuando me vi esperando que algún día llamaras, sabiendo que no lo harías.
 

No recuerdo qué hacía ahí sentada, en el sofá, en mitad de ninguna parte. Ni cómo me mantuve despierta. Ni por qué no me acosté hasta la noche siguiente. Ni cuáles fueron las razones que me impulsaron a dejarte marchar. Nada. Sólo me venía a la cabeza “occhi da orientale”, repitiéndose sin cesar. Occhi da orientale, en cierta manera como los tuyos, cuando te reías. Innocenti, disarmanti. Cuando me hacías reír.

 

Debiste haber venido a buscarme. Habría bastado una vez. Una. Tú, presumiendo, siempre tan puntual. Y no fuiste capaz. No llegaste nunca”.

 

[ Quella notte fu mia ma “questa è ancora nostra” ]

 

 

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