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Abrazo de oso noviembre 17, 2008

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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No tiene ni idea de cómo controlar su propia vida que se le escapa constantemente entre los dedos sin acertar a ponerle freno. Pero en el colmo de su inconsciencia, ha anestesiado el vértigo que le provocaba la incertidumbre de no saber nunca cuál va a ser el siguiente paso. Una carrera eterna, las juergas, el deporte, los amigos. Y las amiguitas.

 

Sin embargo, su carácter tranquilo y su buen humor son capaces de rescatar a cualquiera de un mal momento. Todo vale para que el negro se tiña de miles de colores. La luna porque estés bien; el sol porque sonrías. Palabras, gestos, detalles, guiños… Así, por ejemplo, después de un disgusto, con los ojos todavía húmedos y la furia a flor de piel, comiendo un kebab a las tres de la mañana en una plaza desierta al borde de la playa, pringada de salsa hasta las cejas: estás muy sexy. Por ejemplo.

 

Oye tú, Huesos, ¿quieres dejar de agobiarte? Cuándo asumirás que no puedes controlarlo todo… Y que no eres responsable de cada cosa que sale mal…

 

– Y te permites darme semejantes lecciones… 

 

Mira qué par, aquí tumbados: tú, Huesos y yo, calavera 

 

Y por un instante, parece que el universo alcanza un equilibrio exacto, la armonía perfecta, en ese momento, en ese lugar.

 

una-tarde

 

– Chiquitina, ¿qué oyes? Dime, ¿qué oyes? Sólo el ruido del viento y del mar. ¿Ves? Todo está en calma y yo, contigo. El aire huele a sal. Sabe a sal, ¿te has dado cuenta? 

 

– El tigre de bengala. ¿Lo recuerdas? De chiquita, me asustabas siempre con las historias del tigre de bengala. Pero ahora todo me asusta mucho más. Sólo soy un espantapájaros espantado. Sólo eso…

 

Y después:

 

– Pongamos cada cosa en su sitio: lo malo, lejos -échalo fuera- y lo bueno -tanto-, aquí, custodiado bien adentro.

  

Lo arregla todo con el abrazo del oso.

 

– Me vas a espachurrar con tus brazotes… Me estás espachurrando

 

– Es que no quiero que te me escapes. Que, de tan flaquita, parece que te me vas a escurrir… 

 

– No me escapo. Te lo prometo, no me escapo. Pero no me sueltes. No me sueltes, para que no me escurra

 

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Comentarios»

1. Leyre - noviembre 17, 2008

Ayyy..cuántos le daríamos el abrazo de oso a esa flaquita…

Precioso.

2. J. - noviembre 17, 2008

Ya lo he leído tres veces. Y no dejaría de leerlo nunca.

3. futuro bloguero - noviembre 17, 2008

Envidio al Oso…

Enhorabuena.

Precioso.

(No me estraña Jota.)

4. myriam - noviembre 17, 2008

Es precioso.

5. Zerepica_n - noviembre 18, 2008

Muy bonito. Jé, el abrazo del oso, jeje. Salu2

6. Dulcinea - noviembre 18, 2008

Esos abrazos son muy peligrosos. A veces dejan daños colaterales.

7. vida - noviembre 18, 2008

Cómo lo haces? Increíble, de verdad.

8. maria jesus - noviembre 19, 2008

Muy, muy bonito. Envidio el abrazo de oso

9. maria - noviembre 19, 2008

ay!!! esos abrazos de oso son lo mejorcito contra los problemas!! muy bonito marta! el “oso” puede estar orgulloso flaquita!


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