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De historias (y vacaciones) julio 20, 2009

Posted by Marta in La vida misma.
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Las historias van ocurriendo; muchas veces sin que uno se dé cuenta siquiera. Empiezan, suceden, se entremezclan. A veces, acaban. Pero todas van dejando poso mientras siguen vivas; en ocasiones, un poso triste o amargo pero, en otras, alegre y brillante.
 
Me encontré con una historia sin querer. Una de las que se convierten en parte del propio tejido del alma, en un trocito inseparable de nuestro ser. De las que, silentes, de tan fuertes, hablan a través de los poros de la piel.
 
Hago recuento de los protagonistas con los dedos de la mano izquierda. Me salen tres. Uno de ellos es Dios.
 
Ahora, el recuento de los personajes secundarios con los dedos de la mano derecha. Utilizo los cinco y quizá me vengan bien los dos que me quedaron libres de la otra.
 
Es curioso cómo van sucediendo los acontecimientos cuando uno no los prevé ni los busca ni los espera. No vale decir ‘no estoy preparado’. La vida no nos suele preguntar si lo estamos para dar el siguiente paso. Supongo que es mejor así porque, si lo hiciera, echaríamos el ancla mil veces. Y vivir fondeado es casi como no vivir: un barco atracado que sólo sube y baja con la marea pero ni se hace a la mar ni navega surcando las olas ni visita otros puertos. Sólo respirar, comer y dormir, como los bebés pero cuando ya no somos bebés sino personas mayores: supuestamente maduros, decididos, responsables de nuestros actos. Aunque conservemos parte del niño que fuimos porque eso no se debe perder nunca.
 
Ese niño es también parte fundamental de la historia. Sin ella, ni hoy seríamos quienes somos ni estaríamos donde estamos.
 
 
PS.- Con esto, hago un breve paréntesis en mis ‘vacaciones off-line’. Pero las necesito, es inevitable: todavía tengo mucho trabajo por delante antes de que llegue agosto y pueda escaparme a descansar de verdad. Las horas, los días y las noches están resultando excesivamente cortos para hacer todo lo que ha de quedar terminado para entonces. Hay demasiadas cosas importantes -en todos los sentidos- que dejar resueltas. Por eso me despido un poco. Hasta pronto, hasta cualquier rato.

 

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