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Visita y revancha octubre 12, 2009

Posted by Marta in La vida misma.
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Algunas veces me viene ese día a la memoria. Cuando me revolvió el pelo.

 

Se rió y me revolvió el pelo. “Con ese corte, pareces una colegiala”. Bajó las escaleras delante de mí. Cuando le alcancé, yo le revolví el pelo. Pero no dije nada, no hacía falta.

 

Diez horas parecieron diez minutos o diez segundos y, sin embargo, nos dio tiempo a todo; después de tanto, no quedó nada pendiente. “Sólo una revancha a cara de perro” -dijo- porque le gané 5-1, no importa a qué.

 

 Y al final, “hasta pronto” no significó más que lo que significa. “Hasta pronto”.

 

 

[ La revancha cayó de su lado, después de un día estupendo, un poco de sidra, mucha cerveza, algunas otras cosas y una batalla campal: provocar la risa, el arma más eficaz para desestabilizar al “enemigo”. Sonaba Fito casi todo el rato. Perdí 3-4. No me dejé ganar. De nuevo, “hasta pronto”. Y así, sucesivamente, cada vez ]

 

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