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21-VI junio 21, 2010

Posted by Marta in Saco sin fondo.
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Veintiuno de junio. El día más largo del año, dicen.


Pienso que es curioso poder saber cuál es, de todos los días, el más largo. Lo publican en los periódicos; es la coletilla introductoria de los telediarios. Los niños de primaria, que han estudiado la rotación y la traslación de la tierra, lo repiten y lo repiten estrenando su sabiduría, recién adquirida a lo largo del curso.


El día más largo. Supongo que el dato es irrelevante porque no cambia nada. Reproduzco milimétricamente todos los pasos de mi rutina. Me levanto a la misma hora, trabajo igual que cualquier otro día supuestamente más corto, salgo tarde de la oficina, pongo orden en casa porque es la mejor manera de aparentar que también hay orden dentro de mí. Ceno, leo y las horas siguientes, hasta el próximo amanecer, serán de sesenta minutos con sus tres mil seiscientos segundos.


El día más largo. No me mueve un pelo. Lo que ocurre es que su consecuencia directa es que esté por llegar la noche más corta. Quizá sea ésa la única ventaja: menos oscuridad por un día, aunque resulte inapreciable la diferencia con la de ayer, por ejemplo.


A partir de hoy, el sol irá abreviando tímidamente sus horas de brillo dejando a la noche más espacio para extender su sombra. Las de luna serán menos negras, las de estrellas podré contarlas. Pero todas y cada una irán aumentando hasta que alcancemos el día más corto del año que, en unos meses, me ofrecerá su noche más larga.


Sin embargo hoy, cuando todo el mundo habla del día más largo del año, me consuelo pensando que es la noche más corta. Que estaré un par de minutos menos tirada en la cama con los ojos clavados en el techo o arrebujada en el sofá con un libro esperando en vano al sueño. Que restaré unos metros de paseo por la casa dormida, silenciosa.


Esta noche dejaré de dedicarte unos segundos de los habituales. Y me sentiré orgullosa aunque no sea mi mérito. Cualquier viaje al pasado será más breve y también más agradable que escueza un poco menos. No habrá tanto tiempo para intentar armar los puzzles de una realidad resquebrajada.


Esta noche, los fantasmas terminarán antes su jornada laboral y quizá no les dé tiempo a infundirme los miedos y temores de las demás; las sábanas no tendrán que soportarme tanto y la ventana y la terraza me enseñarán lo de siempre, dejando caer el telón de la sesión nocturna un instante antes.


Ni siquiera será apreciable, seguro y esto, una verdadera estupidez. Pero me basta con saber que, para variar un poco, voy a no dormir la noche más corta del año aunque, al alba, habrá acabado todo y no se volverá a repetir en trescientas sesenta y cuatro noches más.


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Comentarios»

1. chemalopez - junio 21, 2010

Si no fuese tan desesperante, podría ser incluso romántico y bohemio. Lo de trasnochar, digo.

2. Marta - junio 21, 2010

Lo romántico y bohemio tiene mucho de desesperante ¿no? ;)

3. Juanluís - junio 21, 2010

Y hoy también la noche más larga en el hemisferio sur. Día de contrastes.
Uff, ¿insomnio? Los paseantes de la noche siempre tuvieron un punto de guardianes de la casa. Me temo que no será porque a la tarde te eches una siestecita al cobijo de la sombra de un buen árbol ;)

4. B - junio 21, 2010

A los que dormimos mal nos encanta saber que hoy se nos niegan varios minutos para perderlos en esas cosas que nos suelen quitar el sueño, ya sea él, ellos, o los que vendrán. Gracias por recordármelo

:)

5. Macca - junio 21, 2010

¡Felices sueños, ché! Que, a pesar de todo, sean más largos y agradables que los que acostumbras. Así le plantarías cara a esta noche joven, llevándole la contraria. Porque la ocasión lo merece. ;)

6. Nodisparenalpianista - junio 21, 2010

Es divertida la luz. Un gran día.

7. Futuro Bloguero - junio 21, 2010

Una noche corta para un día largo. Eso sí, al menos ya no llueve. Besos.

8. Dulcinea - junio 23, 2010

Los días y las noches, largas y cortas se van alternando siguiendo el ritmo de lo que se vive. Me quedo con los instantes interesantes, intensos y luminosos, esos que se prenden en la vida para siempre.


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