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Primavera marzo 28, 2011

Posted by Marta in La vida misma.
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Que ya es primavera. Que lo dice el calendario. Aunque el cielo remolonee con una tonta prolongación del invierno porque no deja que las temperaturas suban y porque todavía está empeñado en vestir de nubes negras, que descargan tres o cuatro veces al día empapándonos desde la cabeza hasta los pies, pasando por el ánimo.


Pero ya hemos adelantado el reloj y, arrastrando el sueño de esa hora que ni dormimos ni vivimos, estrenamos con paso lento la estación de las flores, la alergia al polen y la sangre alterada. El prólogo del verano que nos hace sonreír y soñar con aventuras al aire libre porque ya ha pasado la temporada de estar a cubierto y no apetece ni la manta en el sofá ni la bufanda enroscada al cuello.


Los escaparates están llenos de color y nos tientan con ropa ligera. Hay quien sucumbe a la seducción de la moda y, a pesar de que los grados sigan siendo escasos, en las mangas -sobre todo en las mangas de las chicas- se refleja las prueba indudable de que los anhelos de calor desafían al obediente termómetro que sólo marca lo que el mercurio le ordena: en cuanto brilla un rayo de sol, la tela se reduce de la manga larga, a la francesa y de la corta, a los tirantes.


Empieza el tiempo de vivir hacia fuera. De abrir las ventanas de par en par, cada mañana. De aguardar, durante la jornada, el momento de acampar en las terrazas, a la salida del trabajo. El tiempo de planear los fines de semana sin abrigo ni paraguas. De las calles ruidosas, de las risas más cálidas, de las miradas brillantes. El tiempo de las ganas de todo, de la ilusión por montera, de las siluetas erguidas y la voz en cuello.


Los niños sueñan con vacaciones y el parque se vacía más tarde. En el andén de la estación, a la sombra de la selectividad o de los exámenes finales, los estudiantes dan las últimas caladas al instituto o a la universidad.


Se organizan tertulias familiares en los balcones y todo se bebe más fresquito. La pereza tiene menos sitio, las caderas marcan el ritmo de la rutina con salero y la brisa juguetona nos enreda el pelo sin que nos importe mucho.


Una primavera más, un paso adelante en la vida. El tiempo impide anclarnos en el ayer, ni siquiera permite que nos quedemos hoy. Pero todo se ve de otro color con el cielo claro y los días largos: a las puertas de abril, un tobogán hacia el verano, para cargar con fuerza contra los desafíos desde ahora y hasta entonces.


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Comentarios»

1. María - marzo 29, 2011

Me gusta la primavera y cómo la describes!! El tiempo de la ilusión por montera!! Me gusta!!!

2. B - marzo 29, 2011

Sí, es justo justo eso :)


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